En medio del intenso debate que se ha generado por cuenta de las escalofriantes imágenes del exjefe de la banda terrorista, M-19, Gustavo Petro, recibiendo una significativa suma de dinero en efectivo, no se ha puesto atención sobre un hecho de singularísima importancia: la designación del nuevo director de la policía, la cual deberá ser anunciada en los próximos días por parte del presidente de la República, Iván Duque Márquez. 

Como se ha dicho en repetidas ocasiones desde LOS IRREVERENTES, en los pasillos de la policía nacional se ha venido denunciando con preocupación cómo el general y exvicepresidente de Juan Manuel Santos, Óscar Naranjo ha metido sus cuestionadas manos para efectos de lograr que un “ahijado” suyo sea designado en reemplazo del general Jorge Hernando Nieto, actual director de la policía. 

En principio, intentó que el escogido fuera el general José Luis Vargas, un sujeto que no goza de mucho aprecio ni confianza, pues se duda de la transparencia con la que ha manejado los multimillonarios recursos de los denominados “gastos reservados”, en su condición de director de la Dijin, dependencia encargada de liderar toda la investigación criminal en nuestro país. 

Dado que Vargas no cuenta con respaldo suficiente, Naranjo ha empezado a promover, tras bambalinas, a otro de sus prohijados, el general Óscar Atehortúa Duque, quien se viene desempeñando como inspector general de la policía. 

A todos los profesionales debe calificárseles por su desempeño y no por sus recomendaciones. Atehortúa es un oficial gris, sin mayores logros en su hoja de vida, que ha llegado a la cima de la policía en buena medida por haber sido un protegido de Óscar Naranjo quien, hay que decirlo, se encargó de proteger y promover a todos los oficiales que hacían parte de su rosca, mientras que aquellos que no lo eran, tuvieron muchísimos problemas y dificultades. 

En criterio de un general retirado de la policía que habló con LOS IRREVERENTES, “Óscar Atehortúa es un general sin criterio propio y sin el talante que se requiere para dirigir a la institución. En pleno auge de las Bacrim, fenómeno que azotó a Córdoba luego de la desmovilización de las AUC, él fue nombrado como comandante de la policía en ese departamento. Tan malo fue su desempeño en la importante tarea de contener a esos grupos delincuenciales, que a los pocos meses tuvo que ser removido del cargo y retirado de esa región”.

Preocupante que en un momento de tantas dificultades, cuando el crimen organizado está haciendo de las suyas por cuenta del debilitamiento de la seguridad en el gobierno de Juan Manuel Santos, tome fuerza la aspiración que promueve directamente el genera Naranjo de su subalterno, Óscar Atehortúa. 

Además de que es urgente que Naranjo deje de entrometerse en el destino de la policía nacional y que entienda de una vez por todas que su presencia resulta desagradable e innecesaria, es de vital importancia que en el cambio de cúpula que se avecina, el gobierno del presidente Duque nombre en la cabeza de las distintas fuerzas a oficiales comprometidos con la agenda de seguridad de su gobierno y no a personas que tienen compromisos ineludibles con quienes fueron los responsables de la debacle que se vivió durante la administración anterior. 

@IrreverentesCol

Publicado: diciembre 3 de 2018