Estamos en una época en la que bastantes personas han tenido la oportunidad de enfrentar en el campo político al expresidente y senador Álvaro Uribe, pero nunca han logrado tener el afecto de la mayoría de los colombianos de manera extraordinaria como el si los ha tenido y ahora están pretendiendo recurrir a maniobras de la más baja calaña, actuando como presuntos delincuentes con injurias y calumnias intentando de forma soterrada tergiversar la historia.

Los años venideros serán la oportunidad para que los jóvenes colombianos conozcan el legado de Uribe, un legado que no todos tuvieron la oportunidad de apreciar y sentir su desarrollo, pero si han tenido la posibilidad de disfrutar los efectos de este con el simple hecho de tener un país con un precedente de menos pobreza, mejor infraestructura, más educación, menos corrupción, entre muchas otras cualidades que dejó su gobierno entre el 2002 y el 2010.

Tengo la oportunidad de compartir con él, el ejercicio de la representación política en una bancada del senado formidable, bajo las banderas del partido Centro Democrático. Comenzamos un movimiento significativo de ciudadanos en el 2013 en Boyacá recogiendo firmas, dialogando con los ciudadanos sobre unos pilares en los cuales estoy convencido que son una prueba irrefutable de mayor bienestar para una población y el camino correcto del desarrollo con equidad.

Seguiremos defendiendo la seguridad como un valor de la democracia, la confianza en la inversión como fuente de generación de riqueza teniendo como base un modelo de economía fraterna, el diálogo ciudadano como base para la legitimidad de una democracia representativa. La cohesión social es fundamental para unir todos estos pilares y más en Colombia que tiene un porcentaje de pobreza considerable y de informalidad que serán siempre unas barreras para el desarrollo pero que estoy seguro serán derrumbadas con una política social eficientemente focalizada y una política de educación lo suficientemente ambiciosa. Por último, pero no menos importante la austeridad que debe ir acompañada de un principio muy importante que es la eficiencia presupuestal del gasto público.

Colombia no solo debe seguir esta senda sino acelerarla, estamos en tiempos aciagos que no esperan, inclementes ante tanta necesidad por eso las políticas deben ser de impacto para poder lograr los resultados esperados. El legado de Uribe para mí siempre será haberle devuelto el corazón a los colombianos, la fe y la esperanza de tener una patria donde prime la libertad y el orden.

@CIROARAMIREZ

Publicado: julio 10 de 2020