La globalización está en su mayor nivel de interdependencia económica, así lo demuestra la caída del precio de barril de petróleo, la transmisión al peso colombiano y su efecto hacia la depreciación, la posición de las inversiones y la valoración de las operaciones a través de títulos. En algún momento de crisis económica se decía que, si Estados Unidos estornudaba, el mundo tambaleaba.

Esta vez, si China estornuda, el mundo se cae a pedazos, la incertidumbre sobre los mercados prevalece en torno a la valoración de activos y el riesgo de rupturas cambiarias frente a desequilibrios de demanda. Esto sucede cada vez que la tendencia de cotización de las principales acciones se desacelera ante presiones externas en los precios de las materias primas, coletazos ocasionados por una guerra comercial, devaluación competitiva (guerra de divisas) o la aparición de un virus como el Covid-19 cuyos efectos colaterales motivan a una mayor incertidumbre financiera y al riesgo de pánico social.

Se han juntado tres grandes desequilibrios a nivel global que afectan directamente a la economía nacional, de un lado la presión sobre los precios del petróleo por una sobre oferta y acumulación severa de inventarios, desatada por la guerra de precios de Arabia Saudita, en segundo lugar, la transferencia hacia la tasa de cambio originada por una guerra comercial entre Estados Unidos y China, junto a una reducción de consumo de petróleo y finalmente, el riesgo asociado al Covid-19 por la incertidumbre sobre la movilización de la demanda, ponen en desventaja nuestra economía.

Así las cosas, hay que ser francos y aunque los efectos no se sienten con fuerza en este momento sobre el sector real de la economía, si pueden empeorar nuestras relaciones de intercambio, el encarecimiento de las materias primas importadas, una pérdida de poder adquisitivo de la moneda en ascenso, alza en el nivel de deuda externa, así como en aquellas deudas del sector privado en dólares y un posible efecto contractivo de nuestro nivel de ingresos por exportación de petróleo.

En este orden de ideas, frente a los anuncios hechos por la FED sobre liberar recursos para el sector financiero en Estados Unidos para mitigar riesgos de liquidez y ganar terreno en el mercado, han presionado la búsqueda de inversiones seguras que se transmiten a los países donde la valoración sigue representando un mayor riesgo, efecto colateral que puede seguir presionando a la baja el peso colombiano, afectando directamente el flujo comercial que sale del país en forma de exportaciones.

Ahora bien, que el Covid-19 sea un factor exógeno para el que no estábamos preparados, puede causar un alto nivel de incertidumbre sobre las negociaciones globales tanto en acciones como en cativos, lo que puede reducir el margen de ingresos y transacciones diarias en la economía, afectado principalmente a las nuevas inversiones y reduciendo la capacidad de invertir en otros sectores, todo ello sumado, puede llevar a una desaceleración en la tasa de crecimiento del producto.

Estas condiciones hacen que el Gobierno Nacional genere inmediatamente un plan de choque a través del cual se tomen medidas de tipo monetario y fiscal urgente para contener el desbalance de demanda y el choque de oferta, los efectos tempranos aun dan un margen de maniobrabilidad para hacer cambios a nivel interno, lo que nos permitiría acomodar la economía hacia un entorno de mercado en que la demanda va a sufrir cambios en el nivel de gasto y la oferta va a desequilibrar el ajuste cambiario. Sin embargo, ante las medidas expuestas, es muy seguro que el Banco de la República tenga que activar los mecanismos de control cambiario en función de la dura depreciación de la moneda, de otro lado, el gobierno tendrá que recortar gastos y pensar en un modelo de choque que permita mantenernos dentro de la regla fiscal para no afectar el nivel del déficit, manteniendo expectativas sobre un PIB potencial relativo a las proyecciones de crecimiento que se tenían como meta en el marco fiscal de mediano plazo.

Hay que ser sinceros con los colombianos y darles a entender que en este momento tenemos choques externos que afectan los ingresos del país y que, por su naturaleza, dependen del mercado a nivel global, razón por la cual hay que activar paquetes de medidas que permitan afrontar los choques, suavizando el impacto sobre recortes en el gasto, inflexibilidades fiscales, control de cambios y déficit.

No nos adelantemos al peor escenario como ya lo vienen haciendo algunos incrédulos en la capacidad del gobierno para enfrentar estos choques, mejor, dirijámonos hacia la confianza que le damos al Gobierno sobre el manejo de estos efectos cíclicos pues con toda seguridad sabrá elegir el mejor plan de choque en caso de requerirlo. Desde el congreso de la República y las comisiones Económicas, estamos listos para esa tarea, que va a requerir de esfuerzos conjuntos en beneficio de la economía colombiana. Desde ya estamos preparándonos para apoyar las decisiones del Gobierno. 

@CIROARAMIREZ

Publicado: marzo 12 de 2020