LOS IRREVERENTES. Horas antes de la primera vuelta, usted publicó una columna en este portal en la que hizo un análisis detenido sobre las razones por las que no votaría por Gustavo Petro. El resultado de las elecciones no dejó espacio para las dudas: el candidato urbista Iván Duque obtuvo cerca del 40% de los votos, mientras que Petro llegó al 25%. ¿Cómo ve el panorama en estas tres semanas que nos separan de la segunda vuelta?

ABELARDO DE LA ESPRIELLA: Sucedió lo que tenía que pasar. Colombia no podía sucumbir ante la amenaza extremista y antidemocrática de Petro. Celebro fervientemente el resultado de esas elecciones en las que Iván Duque obtuvo un resultado maravilloso que valga decirlo es la más alta de candidato alguno en toda la historia de las primeras vueltas.

Duque es un gran candidato y estoy seguro que liderará un gobierno maravilloso en el que recompondrá los daños que hizo Juan Manuel Santos durante todos estos años.

Pero no podemos ensillar las bestias antes de traerlas. Todavía falta camino por recorrer. Esta segunda vuelta debe atraer a muchos sectores que en la primera o se abstuvieron o estuvieron acompañando otras candidaturas, particularmente las de Sergio Fajardo y Germán Vargas Lleras.

L I. El 27 de mayo se confirmó la inmensa capacidad electoral y política del presidente Uribe. Lleva 16 años ganando todas las elecciones.

A De La E. El presidente Uribe es un gigante de la política. Un campeón. Es un hombre de unas calidades superiores. Los ataques y las canalladas que le han hecho, no solo no lo han amilanado sino que lo han motivado para continuar en la brega política con más entusiasmo. El amor que él profesa por Colombia es sincero y eso se refleja en la reacción popular a su favor. Pasarán décadas enteras para que Colombia vuelva a tener a un dirigente que medio tenga las calidades humanas y políticas del presidente Uribe. Mi admiración hacia él es cada vez mayor.

L I. Las coincidencias con Vargas Lleras son mucho mayores que las diferencias. Parecería que es cuestión de trámite una alianza con él para esta segunda vuelta.

A De La E. Veo este tema desde otra perspectiva. Las coincidencias programáticas entre Duque y Vargas son evidentes. Pero el asunto debe ser superior. La amenaza de la extrema izquierda trasciende a estas elecciones presidenciales. Por eso, considero que un entendimiento entre Cambio Radical, partido liderado por Vargas y el Centro Democrático, bajo la tutela del presidente Uribe, se hace necesaria para ganar la presidencia de la República el próximo 17 de junio y para emprender la tarea inaplazable de intorducir las modificaciones que requiere el acuerdo con las Farc. No olvide que entre el Centro Democrático y Cambio Radical, suman 34 senadores.

L I. Usted ha escrito sobre la necesidad de una reforma integral a la justicia. De hecho, ha planteado la necesidad de hacerla a través de una constituyente. ¿No le parece que las constituyentes siempre traen su riesgo?

A De La E. Más arriesgado es que la justicia colombiana siga como está. Afortunadamente, pudimos sacudirnos de la fiscalía de Eduardo Montealegre quien buscaba dejar a Perdomo como su heredero. Pero el asunto trasciende a las personas. El cambio debe ser de fondo y creo que desafortunadamente en el Congreso va a ser muy difícil y engorroso hacer lo que el país necesita. Por eso he propuesto que el nuevo gobierno, que llegará con una gran legitimidad y logrará tener una amplia mayoría parlamentaria, presente durante las primeras semanas un proyecto de constituyente limitada al tema de la justicia. Que las mejores inteligencias de Colombia se concentren en introducir las reformas que nuestra democracia está demandando, sin que se interrumpa el trascurso natural del gobierno. Creo que esta propuesta debe ser analizada con ponderación. Estoy dispuesto a dar el debate donde corresponda, con el objetivo de integrar un amplio consenso alrededor de esta iniciativa.

L I. Volvamos a las elecciones que acaban de pasar. Hace unas horas, Santos dijo que los candidatos de la paz habían obtenido el 60% de los votos, mientras que los enemigos de la paz –Iván Duque-, solo habían sacado el 40%.

A De La E. Esa es una de las mayores majaderías que ha dicho el derrotado Juan Manuel Santos. No nos llamemos a engaños: el candidato del presidente de la República era el señor Humberto De la Calle quien sacó una votación vergonzosa. Es inconcebible que el partido Liberal, el más antiguo y más poderoso de toda nuestra historia, se hubiera quedado con el 2% de los votos. Cuando Regina 11 se lanzaba a la presidencia, obtenía un porcentaje mucho más alto que el que sacó Santos, a través de su candidato De la Calle.

Sobre la candidatura de De la Calle, es muy importante que él o a quien le corresponda, devuelva los $9 mil millones de pesos que recibió por concepto de anticipos. No es posible que los contribuyentes tengamos que regalarle esa fortuna a un candidato que ni siquiera pasó el umbral.

El chistecito de De la Calle nos costó demasiado dinero a los colombianos. Primero pagamos $40 mil millones para la consulta en la que resultó elegido y ahora $9 mil más para que adelantara su remedo de campaña. Ese dinero debe ser recuperado.

L I. El de De la Calle no fue el único chiste de esta campaña. Vimos a un encuestador irresponsable, César Caballero, falsificando encuestas para distorsionar la realidad preelectoral del país. Lo que es inadmisible es que el Consejo Electoral no hizo absolutamente nada para impedirlo.

A De La E. Comparto su impresión. Ese señor César Caballero, que es un antiuribista furioso, debería abstenerse de realizar encuestas. Sus fórmulas para hacer las mediciones son totalmente manipuladoras y los resultados de las mismas, naturalmente engañan a los ciudadanos. Ese individuo debe ser investigado y sancionado ejemplarmente por el Consejo Nacional Electoral.

L I. Se dice que la política es dinámica y lo pudimos comprobar en las elecciones que acaban de pasar. Roy Barreras y Armando Benedetti, feroces críticos y enemigos de Germán Vargas Lleras terminaron haciéndole campaña.

A De La E. La peor desgracia que le puede ocurrir a un político es perder la coherencia. Recuerdo que hace pocos meses, Benedetti acusaba infamemente a Germán Vargas con una serie de epítetos inaceptables. Con total desvergüenza, se sumó a su campaña.

Y qué decir de Roy Barreras, uno de los políticos más despreciables de nuestro país. Es un sujeto que no tiene una sola idea. Entre 2002 y 2010, era un uribista radical. Sin sonrojarse no solo se volvió santista, sino que es él quien personalmente ha liderado las campañas difamatorias contra el presidente Uribe, dando a entender que es un criminal y un enemigo de la paz en Colombia.

Junto a Santos, no dudo que los grandes derrotados por la sociedad colombiana en este proceso electoral fueron Benedetti y Barreras.

L I. Vi un trino suyo en el que le usted le plantea a Gustavo Petro un reto inquiriéndole si puede usted formularle dos preguntas. ¿Petro le aceptó el desafío? ¿Cuáles son esas dos preguntas?

A De La E. Petro es un perro que ladra pero no muerde. Él sabe qué es lo que tengo para preguntarle y como es natural salió espantado, como alma en pena. Voy a darle unos días más para que me responda. Si continúa guardando silencio, tenga la certeza de que igualmente formularé esos dos interrogantes.

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 30 de 2018