Me encontré con un viejo amigo, antiguo vecino, que pregonaba en su página de Facebook, que votaría en las presidenciales por Gustavo Petro. Entonces le pregunte; “amigo dígame la verdad, ¿usted está sin trabajo, está varado, está pasando dificultades?”. Y me respondió sí, ¿porque lo sabes?, y le respondí porque vas a votar por Petro.

Es apenas normal, todo aquel que tiene frustraciones y desencantos, que esta desalentado y desilusionado, que siente que lo ha perdido todo, votara por Petro. Y les confieso, están en lo cierto, y hasta legítimo es ese sentimiento, porque el cansancio y el agobio en que los partidos políticos tradicionales tienen a los colombianos casi lo ameritan. Y le dan algo de razón y expectativa, porque el discurso de Petro promete dar todo lo que no ha tenido o no ha podido conseguir por sus propios esfuerzos, o que el Estado no se lo ha facilitado debidamente. Y por su puesto guarda la esperanza de que el candidato populista se lo dé. Pero no, Petro no va a dar nada, así guardes un halito de esperanzas, así tengas ese pálpito,  no son más que paraísos artificiales. Por la sencilla razón que ese discurso, de quitarles a los ricos, de estatizar las empresas más grande del país, para dárselas a los pobres, no es real, no funciona, porque el dinero y los bienes de esos ricos no llegan a la  suma de 30.000 millones de dólares, y esa plata no alcanzaría sino para tres meses o cuatro de gastos. Y sí, en cambio acabaría con los millones empleos que generan, las cientos de instituciones que sostienen y los muchos miles de alumnos que apoyan.

Nada más la industria azucarera, la que Petro planea comprar a “precio justo” (imitando la política de Chávez) apoya a 16.000 estudiantes en 34 instituciones y genera más de 200.000 empleos, y promueve una cadena de valores muy productiva, que produce riqueza y valores agregados, además de ser una cooperativa con más de 500 propietarios campesinos.

En los años 70, en la facultad de arquitectura de mi alma mater, debatíamos el tema de la vivienda autónoma, e investigábamos ejemplos en países como Alemania. Han pasados, casi 50 años y todavía en los países europeos no es la tecnología más usada. Sin embargo Petro se las ofrece a los colombianos ingenuos como una ilusión y nos es más que otra promesa fallida del populismo, por la razón que los costó hacen imposible esta tecnología, y todavía es más económica la tradicional.

“Un análisis hecho en 2012 por BP Energy Survey revela que menos del 0.2% del consumo energético del mundo es suplido con energía solar y, a pesar de la caída en precios de los paneles y la amenaza constante de que la tecnología de las baterías recargables reduzca su costo de forma notable, es posible que pase todavía una década antes de que ese porcentaje aumente, siendo todavía muy costosa”.

Así que Petro, no hable paja ¡carajo!

@rodrigueztorice

Publicado: mayo 10 de 2018