Para nadie es un secreto que Gustavo Petro es un admirador del chavismo y que tiene como objetivo utilizar a Bogotá de trampolín político para lograr sus objetivos. Es fundamental comenzar a llamar las cosas por su nombre y dejar claro el peligro que representa ese señor.

Durante mucho tiempo Petro había negado que estuviera detrás de la revocatoria, pero se evidenció que todo era falso. En numerosos tweets llamó a sus electores a tomarse Bogotá y presionar para que el CNE no tumbe ese mecanismo de participación.  Incluso, hizo un llamado al Secretario General de la OEA para que estuviera vigilante de lo que pudiera pasar respecto a todo este tema. Resulta increíble que la misma persona que desarrolló todo tipo de leguleyadas para evitar su revocatoria, sea la que pretende llevar a las urnas al actual alcalde de Bogotá.

Se tiende a minimizar los alcances del guerrillero Petro y sus fanáticos – mayoría ex contratistas-. Sin embargo, ahora es más patente que nunca el verdadero peligro que pueden llegar a significar. El discurso populista y la cercanía a la dictadura de Nicolás Maduro parece ser bienvenido en algunos sectores de la sociedad colombiana y eso es un peligro mayor.

Revocar a Enrique Peñalosa es terminarle de abrir el camino al chavismo en Colombia. Sus objetivos siempre han sido claros y el modelo del socialismo del siglo XXI cuenta con algún apoyo en la población.

En el 2017 el objetivo tiene que ser vencer el populismo y poner en evidencia a todas aquellas personas que como Gustavo Petro pretenden poner sus intereses individuales sobre los intereses generales.

No podemos permitir que Gustavo Petro termine de acabar con Bogotá. Nuestra ciudad es maravillosa y tenemos que protegerla a como de lugar.

ENTRETANTO: No nos podemos olvidar de Venezuela. La situación que vive el país vecino es lamentable y es fundamental ayudar.

@josecuellob

Publicado: mayo 18 de 2017