El castrochavista Gustavo Petro debe responder por la grave acusación hecha por el segundo de la tiranía venezolana, el criminal Diosdado Cabello, quien en su programa de televisión “con el mazo dando”, aseveró que él –Petro- había pedido apoyo del gobierno venezolano para su campaña presidencial.

La ley electoral es clara y prohíbe de forma tajante que las campañas políticas reciban dineros del exterior. De alguna manera, aquella sería la gran dificultad de las campañas presidenciales de 2014, cuando tanto Santos como Óscar Iván Zuluaga fueron financiados por Odebrecht, con plata girada desde Brasil a cuentas ocultas en paraísos fiscales.

Gustavo Petro, que estos días está concentrado en incendiar a Colombia a través de la promoción de marchas de estudiantes que se traducen en actos vandálicos, y que hace pocas horas llegó al extremo inaudito de insinuar en la emisora W Radio que el industrial Luis Carlos Sarmiento Angulo habría ordenado matar a Jorge Enrique Pizano.

Para nadie es un secreto la cercanía ideológica entre Petro y la dictadura venezolana. Petro fue uno de los principales patrocinadores de Chávez, cuando aquel vivió en Bogotá, luego del intento de golpe de Estado contra Carlos Andrés Pérez.

En la pasada campaña presidencial, en múltiples oportunidades se denunció que la campaña petrista llevaba a cabo concentraciones multitudinarias cuya organización obligó al desembolso de muchos millones de pesos. ¿De dónde salió ese dinero? Petro aseguraba que sus manifestaciones eran financiadas por sus seguidores.

Pero con la delicada revelación de Diosdado Cabello, se descubre que esa la plata pudo haber llegado desde Venezuela. Indignante que un candidato que se presentó como el vocero de los pobres, de los desposeídos y de los menos favorecidos haya fondeado su campaña presidencial con el dinero que la dictadura de Maduro le robó al pueblo venezolano.

Petro, como es natural, ha dicho que todo es un complot, presentándose como una víctima, algo común en él cada vez que es descubierto en una tramoya o en un ilícito.

La disputa entre Diosdado Cabello y Gustavo Petro, es una pelea entre gamines. No se sabe cuál de los dos es más tenebroso y peligroso. Petro, tiene el antecedente de haber sido el cabecilla de una de las organizaciones terroristas más sangrientas de la historia de Colombia y Diosdado Cabello es reconocido por su talante criminal.

Así que como en todas las confrontaciones de malandros, terminará imponiéndose el más malo de ellos. Y, dados los antecedentes, Petro tiene todas las de ganar ante Diosdado Cabello.

Lo importante es que el país ha quedado perfectamente notificado por parte de uno de los cabecillas de la satrapía venezolana, que la campaña presidencial de Gustavo Petro recibió apoyo de Nicolás Maduro y sus secuaces.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 16 de 2018