Estaba cantado. Desde el mismo instante en que el jefe de la extrema izquierda, el exterrorista del M-19 Gustavo Petro obligó a los estudiantes a sumarse al paro violento que él ha alentado desde la comodidad de su mansión en los extramuros de Bogotá, se sabía que los jóvenes se convertirían en carne de cañón. 

A través de su cuenta de Twitter, el pasado 15 de noviembre, 6 días antes del paro, Petro escribió: “Solicito muy especialmente a los y las jóvenes de los colegios de secundaria del país a reunirse en asamblea y decidir salir a las marchas del 21 de noviembre. Es a los jóvenes de los colegios a los que más les conviene una lucha por una gran universidad pública”.

En medio de los desmanes violentos del pasado fin de semana en Bogotá, un agente del ESMAD, encargado de contener a los violentos para efectos de mantener el orden público y la seguridad ciudadana, Dilan Cruz recibió accidentalmente el impacto de un artefacto cargado con gases antidisturbios.

Sea lo primero, lamentar el fallecimiento del joven Cruz, quien fue atendido en el hospital San Ignacio. No es hora de recordar los antecedentes ni el temperamento del muchacho, pues en este momento de angustia para su familia, lo importante es respetar su duelo. 

Pero sí corresponde fijar la mirada sobre el agitador Gustavo Petro. Fue él, quien incentivó a los niños de colegio para que salieran a las calles, para sumarse al zafarrancho que estaba proyectado, se desataría en Bogotá. 

Lamentablemente, la izquierda, infamemente, utilizará la muerte de Dilan Cruz para hacer política sucia contra el gobierno del presidente Duque y, por supuesto, para fustigar a la Fuerza Pública. 

No son pocas las voces de los enemigos de la policía, que demandan la eliminación del ESMAD, una solicitud absurda y totalmente fuera de lugar. 

La muerte de Dilan Cruz, fue accidental. Se produjo en medio de una refriega y, en cualquier caso, el agente que lanzó el artefacto antidisturbios, no obró dolosamente. Resultan injustas las acusaciones contra ese agente que estaba cumpliendo con su deber. Hasta que no haya una prueba fehaciente que demuestre que el miembro del ESMAD disparó con el propósito de matar a Cruz, debe respetarse la presunción de inocencia del funcionario. 

Todas las muertes duelen, como la de los tres policías brutalmente asesinados en el Cauca. También duelen profundamente los ataques cobardes contra más de 300 integrantes de la Fuerza Pública, que han sido objeto de las acciones más alevosas posibles, desde que empezaron las revueltas incitadas por Gustavo Petro.

Que la muerte de Dilan Cruz, no quede impune y que su verdadero responsable: Gustavo Petro, responda por ese deceso. 

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 27 de 2019