La denominada Colombia Humana es una corriente política que ha hecho de la mentira una herramienta permanente de acción política. Gustavo Petro lidera una estructura que es responsable de la degradación del debate democrático, llevando la discusión a unos niveles de vulgaridad y ordinariez absolutos. 

Desde el pasado mes de marzo, LOS IRREVERENTES revelaron que Petro salió del país sin haber hecho el anuncio previo a la mesa directiva del Senado de la República, motivo por el que el abogado Hollman Ibáñez, especialista en asuntos electorales, presentó la respectiva queja disciplinaria contra ese parlamentario, queja que no ha sido evaluada por la Procuraduría politizada de Fernando Carrillo. 

Se supo que Petro, quien salió de Bogotá el 18 de marzo en un vuelo comercial hacia la ciudad de Panamá, terminó en Cuba. Dos semanas después de estar en la isla sometida al régimen criminal de los Castro, se vio forzado a comparecer ante la opinión pública. 

En una primera explicación, salió con la historia del supuesto cáncer. Parecía un libreto preparado por su cófrade, Gustavo Bolívar, experto en la producción de piezas en las que se hace una ramplona exaltación de la miseria humana.

Nunca se pudo explicar porqué, si Petro estaba supuestamente afectado por un tumor cancerígeno -posibilidad que desde el principio fue descartada por los médicos colombianos- se tardó tantas semanas en solicitar un procedimientos endoscópico en Cuba. Curiosamente, la fábula del cáncer surgió cuando se evidenció que el senador de la extrema izquierda estaba fuera del país, mientras los colombianos soportaban los primeros embates de la cuarentena decretada por el gobierno nacional para hacerle frente a la pandemia del coronavirus. 

Como los aeropuertos están cerrados y faltan bastantes semanas -o tal vez meses- para que el gobierno colombiano permita el ingreso regular de vuelos internacionales, los conmilitones del petrismo empezaron a cambiar la versión. 

El que supuestamente salió a las volandas para atender un cáncer que solo existió en la retorcida imaginación de los cabecillas de la extrema izquierda, empieza a ser presentado como un “líder opositor” que se vio forzado a salir del país por temas de seguridad. 

Eso es lo que se infiere al leer un trino del polémico agresor de mujeres, Hollman Morris: “¿Señor presidente @IvanDuque hay garantías para que regrese @petrogustavo al país? ¿Ya terminaron, investigaron, detuvieron a funcionarios, maleantes que están detrás del espionaje ilegal, las campañas de desprestigio?”.

Queda evidenciada la patraña del petrismo. Han pasado cerca de dos meses desde que Petro salió del país -en compañía de una parienta- y realmente no se sabe qué fue a hacer a Cuba. La historia del cáncer no la creyó nadie. Y ahora, para tratar de regresar a Colombia, puso a un compañero suyo a plantear la hipótesis de que él se encuentra en La Habana por falta de “garantías”. Una farsa absoluta. 

Y en esto, el gobierno debe mostrar entereza. La extrema izquierda empezará a ejercer presión para que a Petro se le conceda un salvoconducto para regresar en uno de esos supuestos “vuelos humanitarios” que insólitamente están aterrizando permanentemente en nuestros aeropuertos. Ese sujeto salió del país por sus propios medios, en un vuelo comercial y por esos mismos medios deberá retornar. 

Lo justo es que él asuma las consecuencias de su irresponsabilidad y si una de ellas es la de permanecer indefinidamente en la isla castrista, pues no habrá nada que hacer que al respecto. 

@IrreverentesCol

Publicado: mayo 13 de 2020