El Perú, esa nación de 33 millones de habitantes, muy parecida a nuestro país, que crece a unas ratas muy importantes de desarrollo económico y social, da clases de democracia a una de las más antiguas democracias del continente americano: la colombiana. Mientras los violentos guerrilleros de Colombia se visten de inmunidad y prestigio, y se pasean por los pasillos del congreso investidos de honorables congresistas y se dan el lujo de despreciar semejante investidura para retornar a la guerra y al  lucrativo negocio del narcotráfico, a Abimael Guzmán, viejo guerrillero de Sendero Luminoso en ese país, que no ha sido tan violento como los guerrilleros colombianos (que utilizaban niños bomba), lleva más de 27 años preso, metido en un sótano, sin  recibir visita alguna, y en un Estado donde han pasado seis presidentes, algunos con tendencias a la ideología de izquierda y jamás se les ha ocurrido liberarlo.

Perú da clase de democracia y de funcionamiento del poder judicial que tiene a varios expresidentes tras las rejas por los distintos escándalos de corrupción, mientras en Colombia el presuntamente corrupto expresidente Juan Manuel Santos y sus compinches se pavonean visitando y dando cátedras de paz en los más prestigiosos recintos de la academia mundial, y en Colombia se recrudece la violencia que nos dejan 300.000 hectáreas de coca, producto de los acuerdos de paz pactados en La Habana, que las protege soterradamente como una forma de lucha y reivindicación social.

Perú la que otrora fuera pionera del narcotráfico (el valle de Huallaga era el mayor productor), da clases a Colombia de ordenamiento social al desterrar el cultivo y la producción de cocaína de sus fronteras, mientras en Colombia en la década de los 60’s no existía una sola mata de coca y mucho menos el negocio. Hoy, producto de la “Paz de Santos” crece con unos indicadores preocupantes, produciendo gran violencia por la lucha de poder que genera el lucrativo negocio y la poca presencia de un Estado que hace mucho tiempo no existe en los haberes de los ciudadanos de esa regiones olvidadas de Dios y de los gobiernos centralistas. Mientras Juan Manuel Santos se da bombos presumiendo de su premio Nobel, en Colombia la sangre corre a borbotones porque los altos niveles de producción y exportación de cocaína desatan una horrenda guerra. Y no se entiende que dejar crecer los cultivos de coca como una petición inamovible de Farc para firmar los acuerdos, es la raíz de todos nuestros males y no hay manera alguna que se autorice combatirlos con la única forma de exterminio exitosa, el Glifosato.

Perú da clase de logros sociales y ordenamiento territorial al legalizar y organizar  el negocio hasta hace poco informal y complejo de solucionar del mototaxismo reivindicando una forma tan necesaria de empleos.

¿Qué diferencia hay entre uno y otro pueblo si son tan parecidos, con región costera región andina y región amazónica?

¡Es que no tienen cachacos!

@rodrigueztorice

Publicado: septiembre 5 de 2019