Desde hace bastantes meses se ha hablado de un grupo de periodistas que participaban de lo que se ha llamado “el carrusel de reintegros de la policía”. Se trata de los comunicadores  Miller Rubio y Carlos Perdomo.

De acuerdo con las investigaciones de la Fiscalía General de la Nación, estos periodistas ejercían influencia en los medios de comunicación en los que trabajaban con el fin de publicar noticias que le fueran favorables a los miembros de la policía nacional que buscaban su reintegro a la institución.

En los próximos días, tendrá lugar la audiencia de imputación de cargos por el delito de concierto para delinquir contra Miller Rubio, a quien señalan de hacer parte de la estructura criminal del esmeraldero Pedro Nel Rincón, alias “Pedro Orejas”. En efecto, de acuerdo con las informaciones que hasta ahora se conocen, Rubio se prestaba para filtrar noticias falsas sobre Rincón  para desviar investigaciones que contra él adelantaba la justicia.


Manipulación mediática del caso del general Martínez

A mediados de agosto de 2014, se especuló con la posibilidad de que el general Luis Eduardo Martínez sería nombrado como director Antinarcóticos de la policía. Sospechosamente, el periodista Miller Rubio, que para la época trabajaba en el noticiero CM& que dirige Yamid Amat, sacó la noticia, diciendo que el “controvertido” oficial sería designado en ese cargo.

Rubio aprovechó para filtrar un anónimo que circulaba contra el general Martínez con el que se pretendía vincularlo con estructuras de la mafia (ver artículo “El general perseguido”). De acuerdo con lo que una empleada de CM& le dijo a LOS IRREVERENTES, el director del noticiero, Yamid Amat, consciente de que Miller Rubio estaba “haciendo un mandado”, le llamó fuertemente la atención y procedió a despedirlo. Pero el daño ya estaba hecho.

Miller Rubio no se quedó quieto. Valiéndose de las redes sociales y utilizando cuentas apócrifas, difundió un documento falso en el que decía que el general Mauricio Santoyo, “había prendido el ventilador”, en referencia a supuestas delaciones del oficial que se encuentra preso en una cárcel federal de los Estados Unidos. Lo increíble es que su amigo y colega –también mencionado en el escándalo del “cartel de los reintegros”- Juan Carlos Giraldo retomó el anónimo y le dio difusión en el noticiero para el que trabajaba en aquella época, enlodando el nombre del general Martínez.

Claudia Gurisatti y Yamid Amat prescindieron de sus periodistas Juan Carlos Giraldo y Miller Rubio

 

La función de los periodistas es la de informar, no la de hacer mandados ni de prestarse para perseguir a determinadas personas ni involucrarse en causas personales.

Con ocasión del debate en el Senado de la República en diciembre del año pasado, cuando se discutía el ascenso del general Martínez, una vez más Rubio y Giraldo volvieron a la escena. Ellos, al parecer cercanos al controvertido exgeneral Gilberto Ramírez Calle, se concentraron en filtrar noticias distorsionadas respecto de ese caso, sirviendo como herramienta del desprestigio calculado que se adelantó contra el oficial.

En este momento, la justicia revisa si los periodistas Perdomo, Rubio y posiblemente Giraldo, participaron activamente en el “cartel de reintegros” y si trascendieron su papel de comunicadores, convirtiéndose en miembros de una estructura criminal que ha defraudado las arcas del Estados. Igualmente, no se descarta que en las próximas horas, Miller sea cobijado con medida de aseguramiento por el delito de Concierto para Delinquir.

Giraldo, por su parte, ya sufrió dos consecuencias laborales. En mayo del año pasado, tan pronto llegó a la dirección de RCN, la periodista Claudia Gurisatti tomó la decisión de desvincularlo del noticiero. ¿El motivo? Los lectores podrán concluirlo muy sencillamente.

Buscó trabajo en noticias Caracol, canal que lo contrató hasta febrero de este año cuando prescindió de sus servicios, para evitar que los escándalos que lo rodean y las posibles decisiones judiciales que se adopten en contra suyo, afecten a la marca.
@IrreverentesCol