El avance de las tecnologías le brinda herramientas fundamentales a la sociedad para acceder a la información desde distintas perspectivas. Aquello ha tenido como primera consecuencia el fin del dañino monopolio informativo que otrora ostentaban los grandes medios de comunicación. 

Hasta no hace mucho tiempo, los medios impresos, noticieros de televisión y unas cuantas emisoras de radio, tenían el poder de fijar la agenda, pero también de manipular a la opinión pública como les viniera en gana. 

Hoy, gracias a las redes sociales, la ciudadanía juega un papel activo y definitivo con capacidad de hacerle un contrapeso real a la prensa -considerada por algunos como el “cuarto poder”-. 

Así como hay integrantes de las ramas del poder público que abusan de su posición privilegiada en la sociedad, existen periodistas que abusan de su posición para perseguir, constreñir, en algunos casos extorsionar y muchas veces manipular.

El prestigioso analista económico y colaborador habitual de este portal, Alberto Bernal, ha acuñado la definición de “trash journalism” -periodismo basura- para referirse a los comunicadores abusivos que creen poseer una licencia amplia para pisotear a quien les viene en gana y también para posicionar su propia agenda -y por qué no, intereses económicos particulares-.

El país está totalmente escandalizado con el caso de los Ambuila, una familia de Buenaventura cuyo padre, funcionario de nivel medio de la aduana de ese puerto, se ha enriquecido fabulosamente. Su hija, Jenny Ambuila, a través de sus redes sociales, hacía una nauseabunda ostentación de la riqueza evidentemente mal habida de su familia.

En su cuenta de Twitter, la periodista de Blu Radio-emisora dirigida por Néstor Morales, reconocido por su talante agresivo, pendenciero y calumniador- Camila Zuluaga escribió un mensaje que claramente constituye una calumnia y una difamación.

“Las fotos de Jenny Ambuila en su Lamborgini no les parecen igualitas a las fotos y excentricidades que muestra el abogado Abelardo de la Espriella en sus redes sociales?”

Con esa afirmación disfrazada de interrogante, Zuluaga está poniendo al abogado De La Espriella al mismo nivel de los Ambuila, quienes a todas luces se enriquecieron de forma ilegal, pues como se ha determinado ampliamente, Omar Ambuila recibe un salario que no llega a los $10 millones de pesos, ingreso que en absoluto le permite pagar los lujos de que hace ostentación su hija.

¿La señora Camila Zuluaga tiene alguna evidencia con la que pueda sustentar que el patrimonio de De La Espriella tiene el mismo origen que el de Ambuila? El de ella es, para citar la definición del doctor Alberto Bernal, trash journalism.

Hasta no hace mucho tiempo, esos periodistas que se consideraban “todopoderosos”, podían pisotear impunemente a quienes les viniera en gana. Pero aceleradamente, su posición “privilegiada” se ha desmoronado. Las audiencias empezaron a caer estrepitosamente. Es el caso de Zuluaga quien registra unos bajísimos niveles en Blu Radio. Pero se equivoca creyendo que conseguirá subir el promedio de audiencia pisoteando el honor y la dignidad de los ciudadanos. 

De La Espriella, que no evade debate ni se amilana ante los ataques arteros, fue contundente en su respuesta. En su cuenta de Twitterle respondió a Camila Zuluaga y puso sobre el tapete un elemento adicional que ella históricamente ha evadido: sus vínculos con contratistas públicos. 

“Muestro con tranquilidad mi día a día. ¿Tú podrías mostrar tus negocios con los contratistas públicos o los de tu pareja con el gobierno Santos a cambio de defender la falsa paz? ¿Es legítimo usar los micrófonos en público para buscar negocio en privado?”

Y es cierto. El condenado contratista y articulador del desfalco de Bogotá, Miguel Nule hizo un duro señalamiento contra Camila Zuluaga, el cual jamás ha sido aclarado.

En palabras de Nule, “en mi presencia, a la señora Camila Zuluaga se le entregaron $35 millones de pesos en la oficina de Álvaro Dávila, estando de testigo Mauricio Galofre y 6 o 7 personas más, para que comprara un carro”.

Si aquella declaración de Nule -que es gravísima-, no es cierta, ¿Camila Zuluaga elevó la respectiva denuncia ante las autoridades judiciales?

Son muchas las personas que están en capacidad de confirmar la estrecha relación que en su momento existió entre Zuluaga y Álvaro Dávila, el abogado que sirvió para planificar el saqueo de las arcas capitalinas durante la malhadada administración de Samuel Moreno. 

No existe licencia que habilite ni a Camila Zuluaga ni a ningún periodista de medios tradicionales y decadentes para seguir pisoteando la dignidad de las personas. Enhorabuena, ya pasaron esos tiempos nefandos en que los periodistas, valiéndose del poder del micrófono, podían impunemente acabar con todo el que se les viniera en gana. 

Hoy, gracias a la masificación de la información y a la democratización de la misma, señalamientos deleznables como los que acostumbra hacer la soberbia señora Camila Zuluaga -directora de un programa radial con bajísima audiencia- afortunadamente pueden ser respondidos y desmentidos con toda la contundencia. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 2 de 2019