Jorge Perdomo es una persona que abusó del poder en la fiscalía y utilizará a la Procuraduría para perseguir enemigos.

Desafortunada, desacertada y sobre todo peligrosa la designación que hizo la Corte Suprema de Justicia del señor Jorge Fernando Perdomo Torres como candidato a la Procuraduría General de la Nación.

Existen sobradas evidencias de que Perdomo utiliza el poder para fines innobles como perseguir a sus malquerientes y contratar a sus parejas sentimentales como en efecto ocurrió con ocasión de los multimillonarios contratos que la Fiscalía General de la Nación le regaló a su novio español, el arquitecto Manuel Sánchez-Vera.

Más de 20 quejas de funcionarios de la Fiscalía General de la Nación reposan sobre el escritorio de Néstor Humberto Martínez que dan cuenta de diferentes irregularidades cometidas por Perdomo durante los meses que estuvo encargado de esa entidad.

Así mismo, como lo denunciaron ampliamente LOS IRREVERENTES, Perdomo llegó a la Vicefiscalía presentando certificados laborales que no son reales, los cuales demuestran que él no tenía la experiencia profesional que exigía la ley para poderse posesionar como vicefiscal. En efecto, Perdomo allegó una carta emitida por el departamento de recursos humanos de la Universidad Externado de Colombia en la que se sostiene que él era profesor de aquel claustro académico durante los años en que estaba viviendo en Alemania adelantando su postgrado. No es posible que alguien pueda estar estudiando en el exterior y al mismo tiempo sea catedrático en Colombia. Igualmente, el certificado de aportes al sistema de seguridad social evidencia que Perdomo arrancó a cotizar en marzo de 2005, lo que significa que empezó a trabajar aquel año.

Para ser Procurador General de la Nación, se requiere que la persona tenga 15 años de experiencia profesional. Así las cosas, Perdomo podrá aspirar a ese cargo en 2020.

No se entiende entonces porqué la Corte Suprema de Justicia resolvió ternar a Perdomo cuya elección, en caso de que así suceda, será inmediatamente demandada ante el Consejo de Estado.

La exigencia de Gaviria

El expresidente Gaviria no da puntada sin dedal. Cuando se confeccionó la terna para la Fiscalía, presionó al presidente Santos para que incluyera a su protegido Jorge Fernando Perdomo en la misma. Cuando se enteró que su demanda no había sido satisfecha, armó un escándalo de Padre y Señor nuestro. En medio de sus vociferaciones, amenazó con que nunca más volvería a pisar la Casa de Nariño. El ataque de histeria le duró muy poco.

Asumió la dirección política del SÍ en el plebiscito a cambio de que Perdomo fuera elegido como Procurador General de la Nación. Esa es su obsesión.

La Corte Suprema satisfizo su anhelo y ahora espera que senadores de La U, el liberalismo y algunos conservadores voten por su candidato.

Factor Springer

Es bueno recordar que el promotor y supervisor de los contratos corruptos con los que fue irregularmente favorecida la cuestionada e investigada exanalista Natalia Lizarazo García –comercialmente conocida como Natalia Springer Von Schwarzenberg- fue, precisamente, Jorge Fernando Perdomo.

Hace pocos días, el nuevo Fiscal Néstor Humberto Martínez reveló que los supuestos estudios e investigaciones de Springer no sirven para absolutamente nada. Aquello se traduce en que Perdomo le regaló más de 4 mil millones de pesos de los contribuyentes colombianos a la señalada contratista para que elaborara unos documentos que deben ser tirados al trasto de la basura.

No puede entonces premiarse semejante acto de corrupción que ha indignado al país convirtiendo al cerebro de aquel desfalco en jefe del Ministerio Público. Algún tipo de sanción debe existir, porque de quedar impune, los colombianos tendrán que estar preparados para que, con total desvergüenza, Perdomo vuelva a contratar a la señora Springer una vez llegue a la Procuraduría General de la Nación.

El revanchista

Jorge Fernando Perdomo profesa un odio enfermizo contra el uribismo y contra la derecha. De llegar a la Procuraduría, se valdrá del poder que le asigna el cargo para perseguir a todos aquellos que defiendan la línea de pensamiento del expresidente Uribe.

Así mismo, el Ministerio Público quedaría en manos de un activista de la causa homosexual. Perdomo es libre de tener la inclinación sexual que considere y eso merece respeto. Lo que no es aceptable es que él se desprenda de su condición de servidor público para ejercer como líder de una minoría y poner al Estado al servicio de los anhelos del colectivo al cual pertenece. Bastantes dolores de cabeza le ha causado a la sociedad Gina Parody quien desde el ministerio de Educación ha pretendido que en los colegios de todo el país se haga proselitismo a favor de la ideología de género como para que ahora la Procuraduría General de la Nación se convierta en un cuartel desde el que se imponga, a la brava, la agenda LGBTI.

@IrreverentesCol