Es bastante conocida la definición del péndulo como el elemento que, operado por un sistema físico, oscila bajo una acción gravitatoria o por cualquier otra acción producida por la misma física. Pero es del caso exponer la teoría del péndulo político, el cual se balancea de un costado a otro dependiendo de los factores que obliguen a su desplazamiento.

Nietzsche basaba su concepción filosófica de tiempo en afirmar que inevitablemente todas las circunstancias del mundo pasadas, presentes y futuras se repetirían en una constante interminable, a esto lo rotuló el “eterno retorno de todas las cosas”. Otros como Zaratustra habían hablado ya de la visión lineal de la historia. Lo cierto es que en materia política el péndulo también va de un lado a otro, y mientras algunas situaciones parecen repetirse, otras no dejan de sorprendernos por su inusitada novedad.

Nuestro continente también obedece a este vaivén de la política, desde las épocas de independencia las situaciones se mecían de un lado para el otro, pasando por guerras civiles y enfrentamientos entre ejércitos constituidos para la búsqueda del poder. Luego en épocas más recientes fueron los partidos los que se enfrentaron cruentamente, haciendo que el propósito elemental del uno fuese el derrocamiento del otro, sin importar de cuáles prácticas se valieran. 

De esta forma fue como nuestras sociedades permanecieron yendo y viniendo, de una orilla a otra, dependiendo del lugar en el que el péndulo se ubicara. A finales del siglo XX las izquierdas del continente se dieron cita en Sao Paulo, Brasil, para fundar una oscura organización que lleva el nombre la ciudad en que fue fundada, esto como reacción temprana de la estruendosa caída del comunismo internacional. 

Fue así como al llegar el nuevo milenio el funesto plan ya empezaba a producir resultados de la mano de un coronel cheverongo, que había llegado en paracaídas al Palacio de Miraflores en Venezuela, para desde allí desplegar la artimaña con la que secuestraría gran parte del continente bajo la etiqueta del socialismo del siglo XXI. Al final esa empresa irresponsable y utópica resultó calcada de lo que fue el socialismo en el siglo XX o en cualquier época en que se plantee su existencia, una industria de hambre y miseria que hoy tiene sumidos a pueblos enteros en la desesperación.

Por ventura esta mala hora parece estar llegando a su fin, pues eso es lo que las recientes elecciones a nivel regional nos permiten observar. El regreso del péndulo inició desde la parte sur del continente, en Argentina un empresario de centro-derecha le arrebató por la vía democrática el poder a los Kirchner, luego en el Brasil fue destituida por corrupta la heredera de Lula, Dilma Rousseff y hoy el gigante suramericano está ad portas de elegir a un mandatario de derecha.

También en Chile Sebastián Piñera hizo lo propio para recuperar su país de las garras de Michelle Bachelet, pero sin duda el ejemplo más representativo viene desde los Estados Unidos, donde el magnate Donal Trump logró la victoria gracias a su evidente afiliación a las posturas de derecha. Colombia también logro evitar caer en las garras de la izquierda y escogió al candidato que representó la coalición de la centro-derecha, Iván Duque.

No cabe duda que el péndulo cambió, ojala se magnetice en el lugar donde se encuentra, pues son las políticas de libertad, democrácia, justicia, orden y valores las que permiten que una sociedad se desarrolle y crezca prospera para beneficio de sus ciudadanos.

@MiguelCetinaC

Publicado: octubre 11 de 2018