La de la extrema izquierda es la tradicional pelea de víboras, resultado de los odios intestinos que habitan en esas personas. Hasta no hace mucho tiempo, el contratista de Santos, Daniel Coronel y el exterrorista del M-19, Gustavo Petro eran socios en el propósito de desprestigiar y perseguir infamemente al señor expresidente Álvaro Uribe Vélez, quien es víctima del rencor y resentimiento de esos dos sujetos. 

Quién sabe qué negocio o tramoya obligó a que Petro y Coronel se distanciaran el uno del otro, hasta el punto de que el columnista que se favoreció fabulosamente durante el gobierno de Santos, ventiló un cable de WikiLeaks en el que el cabecilla de la denominada “Colombia Humana” aparece cual delator de poca monta enlodando a sus conmilitones, Piedad Córdoba, Wilson Borja y Gloria Inés Ramírez ante -¡Cómo es la vida de curiosa!- la embajada de los Estados Unidos.

La verdad que surge aceleradamente sobre la naturaleza miserable, traidora y corrupta de Petro, no terminará de sorprender al país. ¿Quién pudiera imaginarse que Petro tuviera la costumbre de ser un soplón ante el embajador del “imperio” al que en público él tanto ataca?

Ha quedado en evidencia entonces que Petro acusó ante el representante del gobierno de los Estados Unidos en Colombia a sus compañeros de lucha política de ser aliados de las Farc.

En público, Petro abrazaba a quienes en privado señalaba de hacer parte de una de las peores estructuras terroristas de nuestra historia. 

Para nadie es un secreto que muchos miembros de la extrema izquierda tuvieron un deleznable maridaje con las Farc. Gloria Inés Ramírez, antes de ser senadora por el Polo Democrático, participó en su condición de dirigente de Fecode en un acto público de las Farc en Estocolmo, Suecia. Aquel evento, tuvo lugar a comienzos del año 2004. Así mismo, el nombre de esa mujer aparece reseñado en el computador del genocida “Raúl Reyes”, como también aparece el de Piedad Córdoba, conocida en las Farc con el alias de “Teodora Bolívar”.

Petro en un acto político, con Piedad Córdoba

Lo de Wilson Borja era algo descarado. A pesar de las muchas evidencias que hay contra ellos, la justicia colombiana -que es proclive a proteger a la extrema izquierda- prefirió dejarlos impunes. 

Pero no deja de ser asqueroso que sea Coronel el que ponga en evidencia a Petro y que Petro, a su vez, quede desnudo ante el país como lo que es: un verdadero traidor y canalla que en las penumbras recibe plata en efectivo y también en las penumbras acude a misiones diplomáticas a denunciar a quienes él presenta como sus socios ideológicos y políticos. Estamos presenciando entonces una pelea en la que no importa quién gane o pierda. Todos los involucrados son personas deleznables, sin calidad moral. Todos, Petro, Coronel, Córdoba, Borja y Ramírez son seres que no merecen consideración ni respeto ninguno. 

Pero ya que están ventilando sus miserias en público, no estaría de más que los involucrados empiecen a contar cosas de Petro que se saben, pero que no han sido confirmadas por personas que se consideraban aliadas suyas. Será divertido y hasta pintoresco ver, leer u oír unas cuantas delaciones adicionales. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 22 de 2019