Detrás de cada pase, de cada pique corto, de cada finta y de cada gol en la Copa Mundial de Fútbol, que el planeta entero celebra cada 4 años, somos testigos del triunfo de la Libertad sobre el socialismo.

Si analizamos la historia del máximo evento deportivo, nos damos cuenta que el mejor testimonio del éxito de los países que asisten a esta cita es que aquellos que han levantado la copa, son naciones libres, democráticas y comprometidas con el progreso individual y social de sus gentes.

Uruguay, campeón en 1930 y 1950, ubicado en la esquina sur-oriental de nuestra América Latina, es el primer ejemplo. Si bien es un país pequeñito, de apenas 3.5 millones de habitantes, a lo largo de su trasegar como república, se ha empeñado en defender el camino de la Libertad. A la fecha, esta es una verdad que se sigue palpando a diario.

Italia, que se ha llevado la Copa en 1934, 1938, 1982 y 2006, es uno de los ocho países más industrializados del mundo y, pese a su disparatada vida política, en medio de la inestabilidad de sus gobiernos y partidos, ha sido constante su lucha por la Libertad. Cuando el socialismo comunista tuvo espacio en su democracia, surgió una respuesta directamente proporcional a la sinrazón de la época. Lección que aprendieron de memoria los italianos.

La gran Alemania, indiscutible tetracampeona en 1954, 1974, 1990 y 2014, es paradigma en el respeto de la democracia y el empeño del trabajo serio, impulsado desde la Libertad. Cuando Stalin dividió esta gran nación, tras la Segunda Guerra Mundial, la humanidad entera fue testigo del drama que trae consigo el comunismo en términos sociales y humanos. Cuando cayó el Muro en 1989, también cayó la máscara de una mentira diabólica que debemos eliminar de nuestras patrias.

Por su parte, el pentacampeón Brasil, ganador en 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002, es una nación que defiende la Libertad. En el alma brasileña se han identificado los errores que han traído los momentos históricos donde absurdos devaneos con la izquierda han desenmascarado bochornosos casos de corrupción y engaño. No puede bajar la guardia el pueblo brasileño en su batalla contra el populismo.

El Reino Unido, representado por la amada Inglaterra, que se llevó el campeonato celebrado en 1966, es la tierra de la Libertad. Locke, Smith, Disraeli, Churchill, Thatcher, Blair y Cameron, por citar sólo unos pocos nombres, sintetizan el sentimiento de una nación que jamás ha permitido el comunismo en su suelo.

Argentina, bicampeona mundial, se alzó con los títulos de 1978 y 1986, y en estos días se recupera del horror que significó coquetear por 12 años con el Socialismo del Siglo XXI. La labor titánica que adelante el Presidente Macri debe ser respaldada por el pueblo argentino y por todo el continente.

Hoy celebramos que se está gestando una nueva realidad geopolítica en nuestra región, con la consolidación de la aplicación rigurosa de los principios de la Carta Democrática Interamericana.

Francia, campeona mundial en 1998, es cuna de los derechos humanos, país donde el respeto por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad, como principios inamovibles de la Democracia, es un imperativo asimilado por todos. Es tal su amor por estos valores que, cuando ha tenido en el poder partidos socialistas, no se ha roto el orden legal heredado desde Napoleón. Hoy, en las manos de Macron, el país galo es potencia económica y política indiscutida.

Finalmente, España, la campeona de 2010, es la síntesis del esfuerzo de diferentes corrientes ideológicas por preservar la Libertad como principio democrático. Actualmente ha llegado al poder, de carambola, una variopinta coalición de corte socialista, que esperamos sea rápidamente expulsada de La Moncloa por el pueblo español en las urnas.

Con todo respeto: A escasas horas del partido entre las selecciones de Colombia e Inglaterra, duelo que cierra la segunda fase de la Copa Mundo Russia 2018, hago toda la fuerza del mundo por el triunfo mi tricolor. ¡Vamos, Colombia!

#FuerzaMiSelección #SeValeSoñarColombiaEnRussia2018

@tamayocollins

Publicado: julio 4 de 2018