La columna del pasado fin de semana del exfiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez es en extremo delicada. Deja claro que efectivamente los hermanos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela están totalmente dispuestos a contarle a la justicia y a la opinión pública sobre sus negocios y alianzas con el cabecilla de la ‘Colombia Humana’, el socialcomunista Gustavo Petro.

No tiene porqué sorprender que Petro aparezca enredado con mafiosos. Se forjó en una banda de delincuentes que fungía como brazo armado de nadie menos que de Pablo Escobar. Mientras las personas con las que hoy rivaliza en la política se formaban académicamente, Petro estaba secuestrando, extorsionando, abusando de mujeres y planeando toda suerte de crímenes desde la clandestinidad.

Que los Rodríguez hablen y cuenten todo lo que sucedió y que lo hagan con lujo de detalles. Como afirmó el exfiscal Martínez Neira, “a juzgar por la declaración proveniente de Estados Unidos, queda claro que el tema sí existe; que ha habido contactos para producir una declaración sobre Petro y el cartel de Cali; que aún no se sabe si esta será de carácter judicial o periodístico…”.

Petro, delincuente y bandido hasta la médula, se asustó con la información y de inmediato puso a rodar la tesis falsa de que quien estaba detrás de la inminente delación que de él harán los capos del desparecido ‘Cartel de Cali’, era el expresidente Álvaro Uribe Vélez.

Falsedad absoluta.

Las verdades que hay en todo esto ponen en evidencia a Petro quien para salir de sus múltiples problemas ha sellado una alianza con uno de los políticos más peligrosos, corruptos y criminales de la historia reciente del país: Armando Benedetti.

Lo de Petro y Benedetti puede ser bautizado, sin posibilidad de error, como un pacto de hampones. El uno, curtido en los lodazales del terrorismo y el otro forjado en el oscuro mundo de la corrupción política y el crimen.

Ambos sienten desprecio por la vida humana. No les produce remordimiento, como es el caso de Benedetti, que los testigos en su contra aparezcan estrangulados y enterrados en fosas comunes.

Hoy, Petro es un dichoso promotor de Benedetti. Parece que al jefe del socialcomunismo que tanta demagogia ha hecho con el discurso contra las “mafias” le tiene sin cuidado que su nuevo socio político sea uno de los cerebros y beneficiarios de los desfalcos más grandes, empezando por el saqueo de dineros de la educación y de la salud de las personas más pobres de la sociedad colombiana.

Al final del día, se confirma lo que ya es ampliamente conocido. La única ideología que tienen los delincuentes se llama dinero, ese mismo que Benedetti se ha robado impunemente a lo largo de su vida política y el que Petro recibe de contratistas amigos y empaca en bolsas o el que aparentemente le entregaban los hermanos Rodríguez Orejuela.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 29 de 2021