El exvicepresidente Francisco Santos Calderón explica porqué el Centro Democrático debe presentar listas abiertas en las próximas elecciones de Congreso.

LOS IRREVERENTES. En los próximos días tendrá lugar la convención del Centro Democrático, evento que será el arranque de la campaña para las elecciones del año entrante. ¿Cómo está viendo el panorama de su partido?

FRANCISCO SANTOS. En días pasados tuvimos una discusión muy grande, en el marco de una reunión con los integrantes de la bancada, en la que estaban los precandidatos y a mí me invitaron. Fue un interesante intercambio de argumentos sobre el tipo de listas que presentaremos el año entrante: si estas serán abiertas o cerradas.

Algunos de los presentes argumentaron que presentar listas abiertas, significará convertir al Centro Democrático en un partido similar a Opción Ciudadana. Yo no estoy de acuerdo con eso.

Yo creo que los aspirantes al congreso deben hacerse contar, deben adelantar trabajo político. Considero que ese es un ejercicio importante y necesario. La discusión quedó abierta.

L I. Pero abrir las listas implica un riesgo grande. Se puede colar gente de dudosa reputación, o puede entrar dinero sucio a la financiación de las distintas campañas

F S. No señor. En esto quiero ser claro. Cualquier decisión en esa materia debe partir de la imposición de unos filtros muy rigurosos para controlar los gastos de campaña. Nosotros debemos seguir siendo radicalmente distintos.

Acá no hay decisiones tomadas. El presidente Uribe planteó que debe haber flexibilidad estatutaria.

Para que la decisión sea lo más democrática posible, propuse que en la consulta que tendrá lugar el mes de septiembre, el partido abra inscripción para nuevos militantes y a la vez les pregunte a ellos si quieren que las listas al congreso sean abiertas o cerradas.

A quienes no están de acuerdo con esta idea, les digo que es importante que el partido esté en campaña permanente. Debemos hacernos contar y las decisiones deben ser tomadas con base en el sentir de nuestras bases.

L I. Tanto la lista abierta como la cerrada tienen bondades y perversidades. La lista cerrada fortalece la disciplina de partido pero desestimula el trabajo proselitista. La lista abierta, trae consigo riesgos gigantescos como el ingreso de mucho dinero para la campaña y amenaza la disciplina de partido. El que consiga más dinero, podrá acceder a una curul. ¿Existe alguna posibilidad de que esta discusión sobre la lista abierta o cerrada termine en una división del partido?

F S. Acá no puede haber división, porque nuestro objetivo es claro: ganar las elecciones de 2018. Y estamos trabajando mancomunadamente para alcanzar ese propósito.

Eso no significa que nos abstengamos de hacer planteamientos y de defenderlos.

Haciendo un ejercicio de matemáticas electorales, encontramos que al abrir la lista tendremos una ventaja competitiva que puede ser del orden de 10 senadores más de los que actualmente tenemos.

Le voy a hacer un cálculo rápido: el presidente Uribe, fácilmente, obtiene 2 millones de votos, con los que halaría entre 18 y 20 senadores. Ahora, si usted logra que otros 10 integrantes de la lista ingresen con votos propios, creceremos la representación en el senado del Centro Democrático, sin mayores dificultades.

El Centro Democrático tiene que empezar a generar estructura y las elecciones de 2018 son el momento indicado para hacerlo.

L I. La gente que se considera uribista, lo hace porque cree en unos principios doctrinarios, en unas ideas y porque confía en el liderazgo del presidente Uribe. ¿Al presentar listas abiertas, no se está allanando el camino para desnaturalizar al Centro Democrático, para minar la disciplina de partido y para que todo aquel que llegue al senado se considere “dueño” de su curul?

F S. Ahora, la ventaja de las listas abiertas la tienen los otros partidos. Lo ideal es que se cierren todas las listas y que se establezcan unas reglas de juego para que todos los partidos organicen el orden de sus listas.

Yo creo que las listas cerradas deben ser un propósito que el partido debe buscar. Pero ahora, eso no existe y yo estoy pensando en las elecciones de 2018, que son las más importantes de nuestra historia.

Propongo que abramos las listas, que impongamos unos filtros tremendamente estrictos, tanto para la financiación como para la escogencia de los candidatos, que deben pasar un examen en materia ideológica. Acá no puede entrar cualquier persona.

En 2015, hubo muchas personas que quisieron aspirar por el Centro Democrático y “nos dimos el lujo” de rechazarlos. Hoy tendríamos muchos más concejales, alcaldes y hasta gobernadores.

L I. Eso que me dice es muy grave. Un partido debe tener vocación de poder y avalar a personas viables.

F S. Hace unos días estuve recorriendo el norte del departamento del Valle. Una zona en la que la mayoría de los líderes políticos defienden nuestras ideas. ¿Sabe cuántos alcaldes tenemos en esos municipios que ideológicamente están con nosotros? Ni uno solo.

Por la coyuntura política, debemos plantear muy bien cuál va a ser nuestro papel en las elecciones del año entrante. Nosotros no podemos tener 20 senadores y 20 representantes en 2018. Eso significará nuestra desaparición como partido político.

L I. Usted en muchas charlas privadas me ha dicho que no aspira a ser candidato del Centro Democrático, pero está actuando como un dirigente. ¿Bajo qué figura lo hace?

F S. Usted sabe que yo siempre he sido un soldado de esta causa y más ahora, por cuenta de lo que está sucediendo en nuestro país. Yo no estoy pensando en Francisco Santos, sino en el futuro de Benjamín, Gabriel, Carmen y Pedro, mis hijos.

Acá nos pasa lo de Venezuela, y hasta luego. La democracia no regresará jamás.

L I. Pero los soldados no van solos por el mundo, sin dios ni ley; ellos siempre cumplen órdenes y tienen superiores. ¿Cuál es la orden que usted ha recibido?

F S. El presidente Uribe me planteó ser el jefe de debate del partido. Si él me necesita cumpliendo esa tarea, allí estaré haciendo lo que él crea que debemos hacer, para conducir al partido hacia donde él considere que debemos llevarlo.

Yo quiero plantear algunas preguntas: ¿Queremos atraer nuevo sectores, o queremos seguir hablándonos entre nosotros? ¿Queremos atraer bases liberales que creen en nuestros principios? Debemos reflexionar sobre esos temas. Quiero sentarme a hablar con el presidente Uribe para que él me de los lineamientos y yo, como fiel soldado, cumplirlos.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 26 de 2017