Uno de los primeros nombramientos diplomáticos del gobierno Duque fue, precisamente, el del exprocurador y exprecandidato presidencial, Alejandro Ordóñez como jefe de la misión de Colombia ante la OEA.

Difícilmente es posible encontrar un mejor embajador ante ese organismo multilateral cuya principal función en este momento es la de buscar los mecanismos para reestablecer el régimen democrático y las libertades en Venezuela y Nicaragua, países agobiados por tiranías corruptas y asesinas.

A lo largo de su vida, Ordóñez ha sido un hombre coherente y vertical. Su paso por la Procuraduría General de la Nación confirmó su compromiso con la legalidad. Sus enemigos lo combatieron con fiereza por sus convicciones religiosas, las cuales nunca se atravesaron en sus decisiones como jefe del ministerio público.

Resulta inadmisible que los miembros de la banda terrorista Farc sean los principales promotores de una carta que circula en las redes sociales con la que se pretende exigirle al presidente Duque que reverse el nombramiento de Ordóñez.

Curioso que los principales violadores de los Derechos Humanos, los más peligrosos narcotraficantes de la historia reciente de nuestro país, se atrevan a cuestionar los nombramientos que hace el Ejecutivo.

No es la primera vez. Fueron los terroristas de las Farc quienes se atrevieron a vetar el nombramiento de la abogada uribista Claudia Ortiz como directora de la unidad nacional de protección. Se inventaron toda suerte de falacias e hicieron cuantas amenazas pudieron para que la Casa de Nariño reversara esa designación. Al final, desafortunadamente, lograron su cometido. La señora Ortiz, una profesional de grandes condiciones quedó por fuera de la UNP.

Los terroristas que en vez de andar buscando firmas para una carta en contra de las decisiones que adopta el gobierno nacional, deberían dedicarse a preparar sus comparecencias ante la JEP, se han fijado el objetivo de torpedear la importante designación de Alejandro Ordóñez en la OEA.

Para el gobierno Duque, pero sobre todo para la sociedad colombiana resulta imperioso que Ordóñez sea el representante de Colombia ante la OEA en un momento de tan singular importancia para la región. Nuestro país necesita tener a un vocero que sin dubitaciones ni esguinces denuncie los abusos de las tiranías que están asentadas en Venezuela y Nicaragua.

La OEA ha sido y seguirá siendo un aliado de primera línea de Colombia. Ahora, con la tragedia humanitaria que vive Venezuela, cuyos ciudadanos están huyendo a diario de ese país hacia el nuestro, se requerirá de un apoyo cierto y decidido de la OEA y para tal efecto, Ordóñez jugará un papel de primera línea.

Así como hay unos marginales y facinerosos empeñados en torpedear la designación del exprocurador en ese organismo multilateral, existen millones de colombianos que respaldan ese nombramiento. Ordóñez, además de ser uno de los principales miembros de la coalición que llevó a Duque a la presidencia, ha sido un dirigente político que ha mantenido un discurso coherente en contra de la impunidad con la que fueron favorecidos los terroristas de las Farc.

Es natural que los violadores de niños de las Farc sientan pánico al ver a un jurista como Alejandro Ordóñez representando a Colombia ante la OEA. Triste, angustiante y deprimente sería que esos salvajes estuvieran aplaudiendo aquel nombramiento, o que las cancillerías de Caracas y Managua hubieran extendido notas de agradecimiento y congratulación

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 29 de 2018