La oposición al Gobierno Petro deberá ser absoluta, sin titubeos, contemplaciones o falsos acuerdos que pongan en riesgo la estabilidad económica del País. La tarea será dura y exigirá de un patriotismo irrestricto para hacer frente a los riesgos de la nueva administración y evitar la caída de Colombia.

Básicamente a partir de agosto el futuro del País dependerá de la solidez de nuestras instituciones, las cuales serán puestas a prueba como nunca antes. El Gobierno Petro acudirá a todos los caminos posibles para cambiar los cimientos del modelo económico y solamente una oposición férrea podrá evitarlo.

Por ejemplo, la postura que se asuma en el Congreso va a ser determinante. Con excepción de la política arancelaria y parcialmente la energética, todas las reformas deberán pasar por el Capitolio, desde los cambios a la Ley 100 hasta las modificaciones tributarias.

Por eso, es urgente que las fuerzas de centro-derecha cierren filas, se unan y ejerzan una oposición absoluta a la administración Petro. No hay espacios para ovejas descarriadas ni parlamentarios que se arrodillen a Palacio por un plato de lentejas. Las convicciones deben primar sobre cualquier tentación y aquellos que prefieran traicionar a su electorado para acceder a las mieles del ejecutivo han de ser sancionados con total severidad.

De hecho, la conformación del nuevo Parlamento es una piedra en el zapato para que el Pacto Histórico saque adelante su agenda radical, razón por la que es altamente probable que en algún momento Petro declare una emergencia económica para implementar vía Decreto Legislativo las medidas tributarias que no le apruebe el Congreso, sin mencionar el fantasma de la constituyente que nunca dejará de rondar.

Y es ahí cuando la Corte Constitucional entrará en acción. A diferencia del legislativo, donde la disputa es entre 300 personas, en este alto Tribunal solo se necesitan cinco votos para conformar mayoría. El periodo de varios togados culminará en el corto plazo y en manos del Senado estará evitar que se nombren magistrados que acoliten los experimentos de la izquierda.

Por su parte, por lo menos hasta la primera mitad del Gobierno Petro, tanto la Fiscalía como la Procuraduría serán lejanas a Palacio. Habrá que ver qué sucede con la elección del nuevo Contralor en agosto y en la Junta Directiva del Banco de la República, la autoridad clave para mantener la estabilidad macroeconómica del País, no podrá tener mayor injerencia la nueva administración salvo que haya renuncias.

En últimas, de la estabilidad del marco institucional dependerá la supervivencia de Colombia. Si Petro logra implementar a cabalidad su plan de gobierno, estaremos perdidos. La fuga de capitales, la devaluación y la inflación serán incontrolables. La única esperanza para evitar la debacle económica es que opere la separación de poderes y se bloqueen el conjunto de reformas radicales que tienen muertos del susto, con toda la razón, a los mercados. 

@LuisFerCruz12

Publicado: junio 22 de 2022