Nuestro nación ha vivido unas últimas semanas difíciles y complejas, donde el gobierno ha tenido que enfrentar agudos conflictos sociales, buscar recursos y trabajar de manera incansable por sacar adelante la inversión social. Pero este importante esfuerzo ha encontrado un gran obstáculo: el oportunismo político.

Hoy estamos ante un presidente que ha mantenido su promesa de no entregar mermelada ni prebendas a los congresistas, para garantizar su gobernabilidad, dando así una lección de firmeza contra la corrupción real, que va mucho más allá de simples eslóganes como ”No todo vale”.  Sin embargo, la política de cero mermelada ha generado problemas en la gobernabilidad política. Algunos congresistas voraces, acostumbrados a vivir de las arcas del Estado y a indigestarse con los recursos públicos, han decidido no apoyar proyectos estructurales para el beneficio de los colombianos, votando en forma negativa reformas que pueden apoyar a los sectores más necesitados de Colombia. Y esto lo hacen únicamente para presionar al presidente a abrir el grifo del clientelismo, algo que estoy seguro no sucederá, y que aprovecho para agradecer al presidente Iván Duque su coherencia y firmeza.

Estas semanas he sido testigo de cómo algunos congresistas de diferentes partidos hacen constancias sobre la situación de algunos sectores, se pronuncian ante la opinión pública para solicitar recursos adicionales, prometen a empresarios buscar cómo ayudarlos, pero una vez el gobierno presenta alguna solución, ni siquiera se toman el trabajo de revisarla, inmediatamente definen no apoyarla simplemente impulsados por su oportunismo político, pensando en contratos y en las elecciones regionales que se avecinan.

Con el difícil panorama que se evidencia en el Congreso de la república, con la gobernabilidad política frágil y debilitada, el gobierno debe generar gobernabilidad social, sólo así se podrán generar soluciones integrales para el país. El expresidente y senador Álvaro Uribe, ha venido haciendo un llamado a crear gobernabilidad social a través de dialogo directo con las comunidades, con los gremios, con los cafeteros, los palmicultores, los paneleros, textileros, ganaderos y sectores que en general, no están pasando por un buen momento.

Hoy creo que debemos respaldar esta tesis, escuchar la voz de la experiencia y unirnos, gobierno y congresistas que no estamos cegados por la mermelada, para trabajar de la mano con las comunidades, llevar las soluciones, concertar la hoja de ruta y gobernar en las calles y en los territorios.

Debemos Pararle-Bolas a la situación del campo colombiano en general, proteger los intereses de nuestros agricultores y campesinos, fortalecer nuestro sector de textiles y confecciones que tanto orgullo ha traído a los colombianos, generando empleo y oportunidades de exportación. Escuchar a los pequeños ganaderos de nuestra costa atlántica, entender los  problemas de los transportadores. Pero también, buscar las soluciones para nuestros hospitales públicos impactando positivamente la vida de millones de compatriotas.

El llamado hoy es a trabajar para que todos los actores nos unamos bajo un paraguas que nos permita construir país y buscar un mejor futuro para todos. Por eso la pregunta a algunos de mis colegas es: ¿vale más la burocracia y la representación política en el ejecutivo, que el interés general y el bienestar global del país ? Yo puedo responder con toda certeza que no lo vale. Primero está Colombia; y al oportunismo, al chantaje tenemos el imperativo de imponerle una gobernabilidad social.

@gabrieljvelasco

Publicado: abril 22 de 2019