Mientras la sociedad demanda celeridad en el proceso contra el corrupto Bustos, la comisión de acusaciones piensa tomarse su tiempo.

El panorama es en absoluto halagüeño por cuenta del trámite institucional que debe dársele a las gravísimas denuncias contra el exmagistrado Leonidas Bustos, conocido de autos como “el papá” de la corrupción en la justicia colombiana.

Como es sabido, Bustos se convirtió en un vendedor profesional de fallos y decisiones judiciales, abusando de su posición como magistrado de la corte suprema de justicia, entidad de la que también fue presidente. Aquello, lo blinda de la justicia ordinaria, obligando que su proceso deba sea avocado, a manera de antejuicio político, por el congreso de la República.

La investigación deberá comenzar, obligatoriamente, por la desprestigiada comisión de acusaciones de la cámara de Representantes, célula integrada por políticos menores con preparación académica cuestionable y poca o nula trayectoria en el ejercicio del derecho.

Mientras la fiscalía general de la nación avanza a pasos acelerados en la compilación de evidencias que demuestran el inaceptable nivel de corrupción en el seno de la justicia, las primeras decisiones de la comisión de acusaciones indican que ésta no tiene el menor interés de evolucionar con la rapidez que demanda la sociedad.

Y aquello es obvio. A los intereses politiqueros de los investigadores, se suma un hecho que es insoslayable: la comisión de acusaciones está cooptada por lugartenientes de las personas que participaron de la Bacrim judicial, empezando por el secretario de la misma, el señor Juan Pablo Duque, subalterno y recomendado de Eduardo Montealegre, Jorge Fernando Perdomo y, por supuesto, Leonidas Bustos.

Abundan las dudas sobre la solvencia ética de esa comisión. ¿El hermano del corrupto exfiscal Luis Gustavo Moreno continúa fungiendo como asesor de aquel cuerpo? ¿El cuestionado exdirector del CTI de Perdomo y Montealegre, Danny Julián Quintana –hoy apoderado de Musa Besaile- tiene contrato con la comisión? Si la respuesta es negativa, entonces, ¿hasta cuándo lo tuvo?

Que nadie se sorprenda si los individuos cuyos expedientes serán atendidos por esa corporación termina, al decir popular, metiéndole la mano a los mismos a través de sus validos, logrando que las investigaciones no avancen por cuenta de triquiñuelas y leguleyadas.

La comisión, posando de garantista, fácilmente se puede demorar 30 días esperando a que la corte suprema de justicia certifique que Leonidas Bustos fue magistrado. Y así, estirarán el caucho hasta que lleguen las elecciones del año entrante y el asunto se diluya en medio del fragor de la campaña política.

Por eso, al margen de la legítima molestia de la opinión pública, el sujeto Leonidas Bustos, seguirá tranquilo disfrutando del fruto de los sobornos que le tramitó “su hijo”, Luis Gustavo Moreno.

Durante la infame persecución judicial que desataron la corte suprema de Bustos y la fiscalía de Viviane Moreles y luego Eduardo Montealegre contra el uribismo, fueron muchos los altos funcionarios del gobierno del presidente Uribe que injustamente terminaron encarcelados con el argumento peregrino de que ellos eran “un peligro para la sociedad”.

Peligro para la sociedad un sujeto como Leonidas Bustos que sigue y seguirá libre; peligro para la sociedad el senador y gran elector de Juan Manuel Santos, Musa Besaile que sin ponerse colorado confesó haber sobornado a la corte suprema de justicia y a pesar de ello continúa exhibiendo su credencial de parlamentario que lo habilita para hacer las leyes que rigen a los colombianos. Esos individuos sí son unos delincuentes peligrosos.

Resulta frustrante entonces que el congreso de la República, particularmente la comisión de acusaciones, no entienda la magnitud de la desgracia que se cierne sobre Colombia e insista, apelando al más burdo santanderismo, en “oficiar” a cuanto despacho público se les ocurre, para efectos de solicitar información inane, supuestamente para garantizar “el debido proceso” del “papá” de la corrupción en Colombia, José Leonidas Bustos.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 31 de 2017