Si los medios de comunicación no establecen protocolos para interpretar, comunicar y leer encuestas electorales: van a meter al país en otro caos.

Estamos a 14 meses de la primera vuelta presidencial pero la sensación que tenemos gracias a los medios de comunicación es que las elecciones están a escasas semanas. Lo digo porque de manera desaforada se vienen publicando encuestas electorales donde se afirma de manera cándida quien tiene o no posibilidades de llegar a la recta final en la carrera presidencial.

La experiencia vivida el año pasado en varios procesos electorales en el mundo como los ocurridos en el Reino Unido (“brexit”), Colombia (plebiscito), y EE.UU. (Donald Trump), donde empresas encuestadoras y medios de comunicación aseguraban la  derrotada estruendosamente de quienes en las urnas ganaron, exige una profunda reflexión por parte de las empresas encuestadoras para no seguir errando frente al proceso electoral que se nos avecina.

Los directores de medios, periodistas, analistas de mesas de trabajo de los diferentes medios de comunicación parecen no haber aprendido la lección del plebiscito cuando decidieron de manera descarada y desafortunada militar a favor de la campaña del “Sí” que promovía el gobierno de Santos. Uno de los mecanismos manipuladores de los varios que utilizaron para inducir el voto ciudadano fue la saturación de encuestas donde aseguraban la aplastante derrota del “No”.

Estas elecciones presidenciales no serán contrarias a la polarización vivida en el plebiscito; para bajar la temperatura los medios de comunicación deberían establecer parámetros éticos y técnicos para la publicación de encuestas presidenciales. Los ciudadanos que los ven, leen o escuchan, están recibiendo información que repercute en la percepción u opinión que puedan tener de determinado precandidato y esta no se puede alterar por la irresponsabilidad en la forma como se viene comunicando el resultado de las encuestas: no se puede seguir leyendo encuestas que requieren explicaciones técnicas y valorativas como leer una noticia más del día, seguir haciéndolo es contribuir al desbarajuste institucional y político que tenemos y alejar al ciudadano y candidato de la obligación de tener un verdadero debate electoral argumentativo.

Los ciudadanos tienen derecho a conocer el contenido real de las encuestas y a exigir  transparencia en lo que se comunica de ellas. Un ejercicio interesante y serio seria permitir la participación de analistas que no tengan vínculo con el medio de comunicación o empresa encuestadora para que confronte resultados y contenidos de la encuesta y así permitir el discernimiento de quien recibe la información.

De igual forma es urgente realizar pedagogía informativa para que el universo electoral entienda las diferencias técnicas que existen entre encuesta, sondeo, estudio e investigaciones, las diferentes metodologías que se realizan para captar información, y las variables que se tienen en cada proceso en referencia al resultado final de cada precandidato.

Por ejemplo, asegurar cuando solo ha transcurrido el 18.1% en la línea del tiempo  electoral quien tiene mayor o menor intención de voto es apresurado, manipulador y técnicamente no es importante, por el momento; por ahora lo recomendable es medir favorabilidad y desfavorabilidad de precandidatos presidencial en cada franja electoral (política, fija, opinión y electoral) y la capacidad de crecimiento que tienen en cada franja.

Los medios de comunicación no pueden seguir especulando con las encuestas. El estado colombiano debería contratar, financiar y publicar las encuestas presidenciales para evitar el manejo y presión que tienen las empresas encuestadoras por parte de sus contratantes que siempre son las campañas presidenciales o medios de comunicación y así lograr imparcialidad total o evitar “encuestas envenenadas” que vulnera la democracia y libertad del elector.

Duden del medio o periodista que utilice el término “esta encuesta es la foto del momento” porque está alejado de la verdad técnica y del contexto político y electoral, ese término o “metodología” es del pasado y engañosa. Los encuestadores no son brujos o videntes que pronostican el futuro, son técnicos que a través de metodologías muestran tendencias, y esa tendencia que se registra hoy varía de acuerdo a los movimientos políticos que sucedan con los precandidatos en los próximos meses.

@LaureanoTirado

Publicado: marzo 13 de 2017