Ninguna confianza despierta la banda terrorista del ELN, organización criminal que en los últimos meses ha arreciado sus acciones de violencia a lo largo y ancho de nuestra geografía. 

De acuerdo con informes de inteligencia, los recientes desmanes en las cárceles del país fueron planificados por esa banda terrorista, que buscaba sacar ventaja de la crisis causada por la pandemia del Coronavirus para estimular una fuga masiva de personas privadas de la libertad en distintos centros penitenciarios de Colombia. 

Aquel motín, cobró la vida de por lo menos 23 personas, aunque informalmente se dice que fueron muchas más. 

En su cuenta de Twitter, el exministro de Defensa Juan Carlos Pinzón, hizo un diagnóstico espeluznante: “El ELN ya causó en esta crisis del #Covid19 más muertos y heridos que el virus: 23 personas muertas y más de 80 heridas en plan de fuga masiva en cárceles. Ojalá decisión de cese no sea para lavar su imagen y buscar premio a su violencia, sino una renuncia al terrorismo y crimen”.

El comentario de Pinzón, fue una reacción al anuncio del ELN de decretar un cese al fuego, en medio de la grave situación que afecta al mundo entero. El gobierno del presidente Duque, paralelamente, tomó la decisión de designar a los exintegrantes de esa banda criminal, Francisco Galán y Felipe Torres, como gestores de paz. 

Desde mediados de la década del 90 del siglo pasado, el ELN ha engañado sistemáticamente al pueblo colombiano con su supuesta voluntad de paz. Cuando finalizaba el gobierno de Ernesto Samper, representantes de la sociedad civil se reunieron con los cabecillas de esa guerrilla en Alemania, con el fin de sentar las bases para un proceso de paz. Andrés Pastrana, intentó buscar una alternativa y nunca lo logró. 

Durante el gobierno del presidente Uribe, a instancias del gobierno cubano, el comisionado de paz de la época, Luis Carlos Restrepo, sostuvo largas rondas de trabajo con el fin de elaborar una agenda de negociación. Cuando aquella ya estaba lista, el ELN rompió los acercamientos, dejando en evidencia que su propósito no era el de buscar la paz. Quedó claro que Gabino y sus hombres querían hacerle el quite a la implacabilidad de la Seguridad Democrática.

Luego del atentado contra la escuela de cadetes de la Policía Nacional a comienzos del año pasado, crimen que acabó con la vida de 22 estudiantes, el presidente Duque suspendió cualquier acercamiento con esa guerrilla y activó las órdenes de captura internacional -circular roja- contra los cabecillas que se encuentran bajo el amparo de la dictadura cubana. 

Así que el anunció del supuesto cese de hostilidades, tiene que ser recibido con beneficio de inventario. Habrá que ver cómo se desarrolla y cómo se cumple. En momentos tan complejos como este, cualquier anuncio de paz genera esperanza. Los colombianos, unidos, le están haciendo frente a la pandemia y lo mínimo que se espera, es que el ELN y demás bandas criminales cesen sus acciones violentas.

@IrreverentesCol

Publicado: abril 1 de 2020