El primero de mayo de cada año, en la mayoría de los países, se celebra el día de los trabajadores o día del trabajo. Se conmemora en esta fecha porque los movimientos socialistas y marxistas del siglo XIX buscaron mejores condiciones para la clase obrera mundial.

Más precisamente, la revolución industrial que se estaba desencadenando en EEUU, llevó a que las condiciones laborales de los trabajadores fueran paupérrimas; por lo cual, en Chicago, un grupo de movimientos anarquistas y socialistas –basados en las ideas de Marx y Engels- lucharon por una jornada laboral digna, la que conocemos hoy en día como la jornada laboral máxima de ocho horas diarias (8 horas de trabajo, 8 horas de ocio y 8 horas de descanso).

Dichas condiciones meritorias fueron logradas a través de una multitudinaria marcha el 1 de mayo de 1886 por miles de trabajadores que se lanzaron a las calles en pro de unas condiciones salubres y dignas de trabajo; por ende, podemos observar cómo se ha premiado y conmemorado este heroico acto desencadenado en Chicago por varios países. Pese a lo anterior, no en todas las naciones se celebra el mismo día, ya que en países como EEUU y Canadá se celebra el primer día del mes de septiembre, porque se pensaba –cuando se comenzó a realizar en esa fecha- que celebrarlo el primer día del mes quinto era propugnar por el socialismo y el comunismo; regímenes contrarios a las ideologías de Norteamérica.

Ahora bien, festejo agraciadamente que los trabajadores puedan desempeñar sus funciones de manera digna y con las condiciones necesarias para realizar su labor de la mejor manera posible. Sin embargo, no es un secreto que cada vez más hay menos empleo en Colombia y, los que se están viendo realmente afectados somos nosotros, los colombianos.

El mencionado argumento lo sustento en las cifras dadas por el DANE. Según esta Entidad, el desempleo en febrero de 2016 era del 10,0%; mientras que en la misma fecha, pero en el año 2017, el desempleo subió al 10,05%. Es decir, este Gobierno en vez de buscar que se reduzca la tasa de desempleo a un solo  dígito, como lo mantuvo el senador Uribe en su periodo presidencial, está dejando que cada vez más crezca esta cifra en territorio colombiano.

Del mismo modo, lastimosamente poseemos una de las cifras más altas de desempleo en Latinoamérica, contrarrestando nuestros números con el bajo 8,5% en Argentina; 6,6% en Chile; y 3,2% en México.

Desde una perspectiva meramente política, podemos observar que este alto desempleo se refleja por la gran cantidad de extranjeros que están ingresando a nuestra patria, quitándonos el empleo a los colombianos; los cuales somos capaces de realizar cualquier labor. Esta no es una postura discriminatoria ni llena de odio, simplemente es una postura nacionalista que busca proteger primero al colombiano y después al extranjero.

Muchos lectores refutarán que hace 30 años, cuando la situación en Colombia era invivible, los colombianos migraron a países como Venezuela, donde los acogieron y les brindaron la mano. Empero, debemos ver la realidad de esa época y contrastarla con lo que sucede hoy en día. Hace 3 décadas, Venezuela era uno de los países más ricos del sur del continente, por el auge petrolero que tuvo; un país con una gran cantidad de recursos naturales y una inmensa riqueza, donde los colombianos podían trabajar sin ningún tipo de problema y sin quitarle el trabajo a los venezolanos. Pero la realidad colombiana es otra, en este momento Colombia no tiene la capacidad económica y social para albergar a miles de venezolanos que están llegando a territorio colombiano, porque la economía de Colombia se está desplomando.

Cuánto quisiera que Colombia estuviera financieramente preparada para albergar a nuestros hermanos venezolanos que están sufriendo mucho por el régimen déspota de Maduro; pero no es así, no lo estamos y, por ende, los colombianos nos estamos viendo perjudicados por la creciente llegada de estos ciudadanos. Tanto es así que en Cúcuta, ciudad en la que se encuentra la mayoría de venezolanos, se presenta el mayor grado de desempleo, con un 18,0% (Sí señor, leyó bien: 18,0%).

Para concluir, invito a mis compatriotas a pensar primero en su hermano colombiano, en brindarle un hermoso trabajo digno, porque estamos lo suficientemente capacitados para desarrollar cualquier labor que se nos sea puesta. En segundo lugar, miremos a los latinos, toda vez que tenemos una historia en común que debemos conocer, amar y respetar. Y, en último lugar al resto. Lo anterior, observando la situación que se presenta en varios países en los que los colombianos ni siquiera somos tenidos en cuenta o, si lo llegamos a ser, es para trabajos indignos o de poca monta; porque allá sí respetan esa jerarquía y respetan lo propio.

@jhav95

Publicado: mayo 2 de 2017