El congresista liberal Julián Bedoya, cuota política del dirigente antioqueño Cesar Pérez García, condenado por la justicia a 30 años de cárcel por su participación en la masacre de Segovia, ha estado involucrado en múltiples escándalos.

Antes de incursionar en la política, Bedoya Pulgarín fue cadete de la policía nacional. Semanas antes de terminar su curso y de ascender al grado de subteniente, sus superiores tuvieron que expulsarlo de la escuela “General Santander”, luego de que se comprobara que él participó en el robo de una pistola.

Bedoya no se rindió. Regresó a Medellín y se matriculó, patrocinado por Pérez García, en la facultad de derecho. Allí cursos unos pocos semestres. A pesar de ello, se presenta en sus hojas de vida como “abogado”. La propia universidad de Medellín, de donde Bedoya dice haber obtenido el título, oficialmente ha confirmado que él no es egresado de ese centro académico.

Amparado por César Pérez y avalado por el partido liberal, aspiró a la Cámara de Representantes. Fue elegido y luego de posesionado, se hizo nombrar en la comisión de acusaciones.

Le correspondió llevar el caso del magistrado Jorge Pretelt, a quien investigó de manera burda, sin ningún criterio jurídico y guiado por los cuestionados exfiscales Eduardo Montealegre y Jorge Fernando Perdomo, quienes le dictaron lo que debía hacer.

Fue evidente el mandado que Bedoya Pulgarín le hizo a Perdomo y Montealegre, enemigos públicos de Pretelt. El paso del tiempo, ha ido demostrando que las supuestas pruebas con las que Pretelt fue enjuiciado en el Congreso de la República, resultaron falsas, empezando porque el principal “testigo”, el corrupto abogado Víctor Pacheco, erigió su testimonio sobre una reunión en la que supuestamente Pretelt le pidió un multimillonario soborno para favorecer una acción de tutela. Las pruebas han podido demostrar que dicha reunión no tuvo lugar. Distintos testigos, se han encargado de evidenciar ante la corte suprema de justicia, que Pacheco ha mentido de forma aberrante.

Luego de hacer el mandado que le encomendaron Montealegre y Perdomo, el congresista Julián Bedoya ha continuado en su carrera política, haciendo campaña y buscando ascender al senado, nuevamente avalado por el liberalismo y recogiendo los votos cuestionados de su padrino, el condenado Pérez García.

Captura de una ficha de Bedoya

El pasado 30 de enero, la policía nacional capturó al alcalde del municipio de Cáceres (Antioquia), José Mercedes Berrío a quien los investigadores señalan de tener vínculos con la banda criminal denominada “Autodefensas Gaitanistas de Colombia”.

La fiscalía busca imputarle el delito de concierto para delinquir agravado al alcaldecapturado, pero llamó la atención de las autoridades que a la diligencia se haya hecho presente nadie menos que el poderoso congresista Julián Bedoya.

Para muchos observadores, el hecho de que Bedoya hubiera asistido a la audiencia de legalización de la captura, que tuvo lugar en los juzgados del municipio de Caucasia (Antioquia), constituye una presión indebida sobre el juez que estaba resolviendo el asunto. No son pocos los que aseguran que Bedoya Pulgarín es una persona que inspira temor, sobre todo por sus alianzas con políticos que han estado vinculados con grupos armados ilegales. Así mismo, su poder burocrático es inocultable. La contraloría departamental de Antioquia está ocupada por una recomendada suya. Desde ese organismo de control, Bedoya ha podido aceitar su maquinaria, comprando apoyos y amedrentando a aquellos alcaldes que se resisten a respaldarlo políticamente.

Pero el recientemente capturado alcalde de Cáceres no es el único aliado político de Bedoya que está en la mira de la justicia. La alcaldesa de Tarazá, Gladys Rebeca Miguel Vides es investigada por haber participado presuntamente en el asesinato de un periodista de aquella población.

Por ahora, bueno sería que el cuestionado Julián Bedoya Pulgarín aclare qué hacía en los despachos judiciales de Caucasia, en plena diligencia de legalización de captura de su aliado político, el alcalde José Mercedes Berrío.

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 2 de 2018