El Cauca y el Valle del Cauca están hoy nuevamente en el ojo del huracán. Nuestra ubicación geográfica en la mitad de las dos cordilleras con salida al mar, los diferentes climas y niveles de la tierra han sido nuestra mejor ventaja comparativa, pero también nuestro karma. Quien puede negar que lo que acabo de mencionar ha sido el mayor atractivo para que esta zona se haya convertido en un hub logístico y un centro de producción para el narcotráfico, la minería ilegal y la cuna para el surgimiento de bandas criminales y los cuarteles de la guerrilla y bandidos al margen de la ley.

Desde siempre por el filo de la cordillera central se han movilizado la guerrilla, la coca, las armas, los secuestrados y todo lo que a ustedes se les pueda ocurrir. Pero si en la cordillera central llueve, en la occidental no escampa, llueve torrencialmente. En esta zona no solo está la montaña, sino también la inmensidad y espesura de la costa pacifica, un boccato di cardinale para los malandros.

A todo lo anterior, súmele la dificultad que ha tenido el Estado para hacer presencia y obtener el control de estos territorios.

Lo cierto es que en los últimos 8 años y en lo que llevamos de este, vemos como la situación se está saliendo de madre nuevamente. A nuestro alrededor existen cultivos de coca, se dan atentados terroristas, ataques a la fuerza pública, ataques al aparato productivo de la agroindustria de la caña, se fortalece el narcotráfico y la minería ilegal, entre los hechos que conocemos.

La situación de nuestra región es muy delicada, lo que  para nadie es un secreto. Los departamentos del Cauca y el Valle son estratégicos en materia geográfica, política y militar para los malandros. Cualquiera de ellos, narcotraficantes, guerrilleros, terroristas, banda criminal, o todos los anteriores juntos.

La pelea es por el territorio y si tienen dudas, en las zonas aledañas a la ciudad de Cali, el pasado 23 de enero fueron interceptados por el Ejercito Nacional en el Norte del Cauca, 117 kilos de pentolita (el mismo explosivo usado en el ataque terrorista en la Escuela General Santander en Bogotá). Las autoridades afirman que este material de guerra pertenecía al ELN, guerrilla que hace presencia en la zona Montañosa de Jamundí, Valle del Cauca, Corinto, Miranda y Caloto, municipios caucanos a menos de 1 hora de distancia de Cali y un poco más de Popayán.

A estos hechos debemos sumarle algo que se ha vuelto frecuente: los ataques a la fuerza publica en este departamento. Todo esto pone a la región en un estado de alerta, que despierta zozobra entre los vecinos y repudio por parte de todos los colombianos.

Además de la presencia del ELN en zonas aledañas a la ciudad, el pasado 25 de enero en el municipio de Florida – Valle, se dio un ataque terrorista contra las instalaciones del ingenio Rio Paila Castilla por parte del EPL.  Un grupo que venía con muy poca presencia y que a toda costa debe ser controlado y evitar su fortaleciemiento.

No nos equivoquemos, debemos prender todas las alarmas y Pararle-Bolas a esto, puesto que los actores al margen de la ley quieren controlar y sitiar estratégicamente al Cauca y el Valle del Cauca. Vamos a alertar a las autoridades y confiamos que el Presidente Iván Duque y el Ministro Botero, puedan hacer presencia en  la zona amenazada y nos ayuden para que veamos muy pronto resultados en la lucha contra el ELN, el narcotráfico y los grupos armados organizados que actúan en nuestra región. 

Geopolíticamente, el pacífico enfrenta un reto enorme en materia de seguridad y orden público. El teatro de operaciones definitivo para la estabilización. Por ello Cali debe ser el epicentro de esa lucha contra la delincuencia organizada que amenaza en estos momentos las instituciones y la libertad ciudadana. Debemos estar alertas y no bajar la guardia. Todos debemos cerrar filas al lado de nuestras autoridades para poder vencer definitivamente al terrorismo.

@gabrieljvelasco

Publicado: enero 28 de 2019