El país aún no termina de digerir la denuncia del tratamiento brutal que Hollman Morris le propina a su esposa Patricia Casas y a sus dos hijos y ha surgido una nueva denuncia contra ese concejal petrista que aspira a ser el próximo alcalde la capital colombiana. 

Sobre Morris, que trata de justificar sus agresiones diciendo que todo es consecuencia de un supuesto complot urdido por el presidente Uribe, el jurista Abelardo De La Espriella y el DAS que lo descompensó psicológicamente, al punto de convertirlo en un drogadicto irremediable, pesan denuncias de otras mujeres que han sido víctimas de temperamento violento. 

Nadie medianamente sensato puede creer la argumentación de Morris, quien acorralado por la fuerza de las evidencias, se ha quedado solo; su mentor Gustavo Petro le ha pedido que abandone su aspiración a la alcaldía. 

La emisora FMhizo una nueva denuncia contra ese peligroso sujeto, que tiene el perfil de un agresor en serie. 

La joven Lina Marcela Castillo, exempleada de la unidad de apoyo de Morris en el concejo de Bogotá, reveló con lujo de detalles la manera como fue acosada sexualmente por Morris quien, con todo cinismo, se presenta ante el país como un defensor de la mujer. 

Estamos ante una secuencia insoportable de contradicciones: ese mismo que en público se presenta como el abanderado de los derechos de la mujer, acude permanentemente a los servicios de trabajadoras sexuales para satisfacer sus más primarios impulsos; aquel que se declara enemigo del narcotráfico, es un consumidor habitual de estupefacientes. Quien estimula las marchas en defensa de los derechos de los estudiantes, permite que sus hijos no tengan útiles escolares, ni uniformes ni dinero para alimentarse. 

Ahora aparece un nuevo elemento: Morris, que busca votos posando como defensor de los derechos humanos, resultó ser un acosador sexual de sus subalternas, algo perfectamente aberrante y reprochable.

En su entorno personal y laboral pulula la sordidez. LOS IRREVERENTEShan confirmado que uno de los asesores de Morris -cuyo nombre este portal no revela para efectos de que la investigación no se vea afectada- tiene una denuncia en su contra por violencia intrafamiliar. Una vez la pareja del agresor acudió a la fiscalía, Morris instruyó a su subalterno pidiéndole que le diera manejo discreto al asunto, con el objeto de evitar que la opinión pública conozca el hecho, pues, en palabras suyas, aquella situación afecta de manera grave su actual situación política. 

En el tema de Hollman Morris urge una intervención inmediata de la justicia. Resulta altamente delicado que ese peligroso sujeto continúe libre, consumiendo sustancias alucinógenas, agrediendo mujeres, acosando a otras y recurriendo a los servicios de trabajadoras sexuales a quienes golpea y abusa física y psicológicamente. 

Los crímenes pueden evitarse. Morris no puede seguir libre, pues se constituye, al decir de los operadores judiciales, en un peligro para la sociedad. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 28 de 2019