Al escuchar a la madre del joven Lorent Saleh, acerca de las condiciones que vive su hijo preso, después de haber sido entregado por el Presidente Juan Manuel Santos al gobierno de Venezuela, por ser opositor activo no violento, contra las políticas de Nicolás Maduro, me queda un sinsabor muy grande. 
¿Es el mismo ganador del premio Nobel de Paz, el que entregó a este muchacho para ser sometido a la tortura de una celda que le dicen La Tumba por estar cinco metros bajo tierra?  Está en las peores condiciones humanitarias, violando las normas más elementales de respeto a un prisionero político. 
Se imaginan la oscuridad, la humedad, el encierro, las enfermedades y todos los traumas emocionales que debe estar viviendo Lorent, por no estar de acuerdo con el Presidente Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y otros que se creen dueños absolutos no solo de Venezuela, sino de sus habitantes. Que un premio Nobel haya accedido a todo esto, deja muchas preguntas en el aire. Solo una mencionaré, ¿de cuál paz habla Santos? La paz son hechos, no promesas, ni papeles. Hechos y no palabras, nada más. La tortura no es un hecho de paz. 
Quiero también llamar la atención sobre el comportamiento del Presidente Juan Manuel Santos con mis compañeros de gobierno, que son los mismos de él, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez. Hay varios encarcelados, exiliados, investigados y no ha habido un gesto de aprecio y consideración por ellos. Los conoció de cerca, a unos más que otros y sabe que son inocentes. Sin embargo públicamente los ha incriminado, los ha juzgado, sin contemplación alguna. 
Fue a visitar a uno de ellos, y le prometió el oro y el moro, cosas que no se pueden cumplir. ¿Para qué hace eso? Cual es el objeto de engañar a una persona en condiciones de fragilidad emocional. Por supuesto, nunca más le pasaron al teléfono. 
Hoy tenemos a Andrés Arias preso en EEUU, pedido en extradición porque debe pagar una condena de 17 años por la misma forma de contratación, que han realizado muchos ministros y Santos lo sabe. Es un hombre inocente y Santos también lo sabe. ¿Qué corazón es el de ese Nobel? 
Apela a la independencia de la justicia cuando tiene que hacer daño, pero cuando es por su propio interés, sí se acerca y la presiona para que actúe del modo que a él le sirve. ¿Por qué tanta incoherencia? ¿Por qué tanto maltrato con unos inocentes, que simplemente no lo acompañaron en su gobierno? Digo esto, porque de hecho, hay varios funcionarios que fueron también vinculados injustamente a investigaciones por haber pertenecido al gobierno del expresidente Álvaro Uribe Vélez, y que hoy trabajan en su administración, que fueron declarados inocentes o cuyas investigaciones no continuaron. Muy extraño, ¿no les parece?  Inocentes, si trabajan con Santos, culpables, si siguen con Uribe.
La paz es integral, la paz es un conjunto de temas que cambian el rumbo de un país, basados en justicia y verdad. En igualdad de condiciones para todos y no solamente para los que provoque al gobierno de turno. 
Siempre pensé que al otorgarse un premio Nobel se pensaba en la integralidad, en el comportamiento de quien es merecedor de tan importante galardón, hoy me doy cuenta que no.  Lo que vale es un buen lobby y un esfuerzo en hacer la paz a su manera con un grupo narcoterrorista, independientemente de lo piense más de la mitad de sus gobernados. 
Definitivamente sí , sí me queda un sinsabor. 
P.D. Que los esfuerzos del NO por lograr la paz sean tenidos en cuenta por el premio Nobel, como es su obligación. Que el jurado que otorgó el premio haga seguimiento a la verdadera paz en Colombia.
@AliciaArango