Los reprochables hechos delincuenciales presentados en la capital del país, nos invitan a los bogotanos a una profunda reflexión. A una profunda reflexión respecto a la forma en que como ciudadanos actuamos, y por tanto ejercemos nuestros deberes. La grave situación de inseguridad que vive la capital, y que causó la muerte de 4 personas y de nuestro patrullero héroe Edwin Caro (QEPD), debe invitarnos a rodear a nuestras instituciones. Para enfrentar colectivamente estos flagelos, como sociedad, se necesitan instituciones sólidas, fuertes y respetadas.   

Los ciudadanos debemos entrar a ser parte activa del debate de la seguridad en Bogotá, sin entrar a agudizarlo en su forma ideológica, pero sí entrando a aportar desde el ejercicio de los deberes que tenemos como ciudadanos, como capitalinos. La ciudadanía ha venido reclamando, con todo hecho y con todo derecho, la ausencia de liderazgo en materia de seguridad.  La administración interpreta ese reclamo, reprochando públicamente al secretario de seguridad, o lo que es más grave, señalando y desautorizando públicamente a la policía metropolitana de Bogotá en cabeza del General Gómez Heredia. Así no es. La sensación de zozobra se apodera de los ciudadanos, a tal punto de sembrar una confusión colectiva respecto a qué autoridad es el ente rector en materia de seguridad en la capital, donde conviven todas las ramas del poder público.

Si bien debemos seguir reclamando de forma enérgica y legítima un liderazgo en materia de seguridad, no podemos los ciudadanos olvidar, como lo indica el artículo 95 de la Constitución Política de Colombia, que “la calidad de colombiano enaltece a todos los miembros de la comunidad nacional. Todos están en el deber de engrandecerla y dignificarla. El ejercicio de los derechos y libertades reconocidos en esta Constitución implica responsabilidades (…) y son deberes de la persona y el ciudadano: (…) 3. Respetar y apoyar a las autoridades democráticas legítimamente constituidas para mantener la independencia y la integridad nacionales. (…)”. 

Los capitalinos debemos actuar siempre, entendiendo que nuestro deber es Bogotá, y por tanto que el ejercicio de nuestros deberes como ciudadanos deben apuntar siempre a engrandecerla y dignificarla, y que eso sea un digno reflejo en el transcurrir diario de la vida en la capital. Los capitalinos debemos estar vigilantes a toda amenaza, debemos denunciar, debemos entregar información que consideremos valiosa, debemos ser parte activa de una comunidad, debemos velar por el derecho del prójimo, debemos proteger nuestro entorno, debemos rodear a nuestra fuerza pública. Debemos.     

Las manifestaciones de solidaridad por parte de la comunidad por la muerte de nuestro patrullero héroe deben ser aplaudidas, y deben sin duda servir de base para que estos actos, que ojalá no se presentaran, sean apenas un eslabón de una gran cadena de deberes de la ciudadanía capitalina. Como ciudadanos colombianos, como capitalinos, debemos engrandecer y dignificar diariamente, permanentemente, la labor de nuestros policías y soldados. Acudir noblemente a dar ¡GRACIAS! cuando nos topemos con un uniformado en la calle, debe ser la consigna diaria de todo ciudadano que ama y cree en la solidez de las instituciones democráticas. Acudir a ese noble gesto no implica ningún esfuerzo, pero implica para nuestros uniformados una gran inyección de moral, una gran inyección de motivación y sin duda una inyección que reafirma su decisión de portar el uniforme por amor y en defensa de la patria colombiana.

Nuestro deber es engrandecer y dignificar a nuestra fuerza pública, nuestro deber es engrandecer y dignificar a la Policía Nacional. Nuestro reclamo por un liderazgo debe estar siempre acompañado de un gran ejercicio del deber ciudadano. Nuestro deber es Bogotá. 

@CamiloTrujSaa

Publicado: marzo 17 de 2021