Las FARC no cederán en su pretensión de imponer un nuevo orden constitucional que les garantice impunidad y participación política, y la posibilidad de hacer justicia selectiva a través de su tribunal especial contra colombianos que se opusieron con patriotismo y derecho natural a sus acciones criminales.

El portal la silla vacía publicó una corta pero explosiva noticia que pasó desapercibida en este tsunami de noticias que vivimos a diario. (Ver El cronograma de Henry Acosta).

Según la silla vacía, Henry Acosta -un empresario que salió del anonimato a ser referenciado a nivel nacional como el facilitador de los diálogos entre las Farc y el gobierno-, en intervención pública ante comunidades indígenas del municipio de Caldono, Cauca, aseguró que las Farc y Santos ya tienen un “nuevo acuerdo”.

Lo particular de la noticia es la fecha en la que el “facilitador” Acosta hizo las  declaraciones (3 de Noviembre de 2016); la misma fecha en la que delegados del NO y del gobierno seguían manteniendo reuniones privadas para lograr consolidar el documento final de las propuestas del NO que deberán  incorporar al nuevo acuerdo como lo obliga el mandato popular de las urnas.

Henry Acosta, en un cinismo pavoroso, cumpliendo un mandado o de imprudente protagónico, aseguro que el nuevo acuerdo tiene modificaciones “útiles y convenientes” pero lo “sustancial es inmodificable”.

Lo inmodificable para Acosta y las Farc son los temas polémicos que generaron indignación en los ciudadanos y rechazadas en las urnas: justicia especial, tierras y participación política.

Acosta aseguró también que existe calendario para la firma del nuevo acuerdo y su implementación. El 27 de Noviembre sería la firma (no precisó el sitio) y la aprobación de leyes de implementación sería desde la fecha de la firma hasta el 15 de Diciembre.

Para finalizar, el mensajero de las Farc afirmó que la información de los medios de comunicación sobre lo que pueda pasar con el nuevo acuerdo son especulaciones y conjeturas y afirmó: “Sencillamente se le hacen unos ajustes convenidos en la mesa de La Habana al acuerdo firmado, se vuelve a firmar, hay un nuevo acuerdo, se aprueban las leyes y listo.”

Estas declaraciones y lo ocurrido en el mes de octubre posterior al plebiscito y triunfo del NO es un juego perverso de Santos y las Farc para burlar las urnas e imponer el acuerdo rechazado por los ciudadanos a través de mecanismos descabellados.

Veamos:

Santos después de sufrir su inimaginable derrota del 2 de octubre se jugó a fondo su estrategia que venía construyendo con sus aliados noruegos y su equipo internacional de relacionistas para lograr el premio Nobel de Paz. El Nobel que nadie esperaba logró calmar las aguas turbulentas de la derrota plebiscitaria y le dio un oxígeno necesario al Presidente Santos.

Revestido con el Nobel, Santos comenzó a deslegitimar el triunfo del NO en inusuales alocuciones diarias donde utilizando videos construidos para el momento pretendió hacer creer que los ciudadanos que votaron por el NO fueron engañados con mentiras y engaños.

De igual forma reactivo sus esbirros y serviles escuderos liderados por los senadores Armando Benedetti y Roy Barreras para distraer la opinión con propuestas inusuales que generan confusión y desasosiego.

Para agudizar la polarización y enervar al expresidente Álvaro Uribe, en el mismo mes de octubre un fiscal delegado ante la Corte Suprema de Justicia llama de manera inesperada a juicio a Santiago Uribe (hermano de Álvaro Uribe).

Las Farc de manera inexplicable y rompiendo protocolos comenzaron a recibir delegaciones de todo orden en La Habana para enviar mensaje de dialogo ecuménico y social con el país que contribuye a consolidar el nuevo acuerdo.

Y para finalizar, desde el parlamento del Reino Unido, Santos lanza el zarpazo final contra millones de colombianos al menospreciar y ridiculizar el valor de los argumentos de quienes votaron por el NO.

Todo este melodrama que venimos presenciando son los preparativos para dar el golpe de Estado dirigido por el Presidente Santos a la institucionalidad  y la democracia para poder imponer su acuerdo inexistente desde lo jurídico y político.

Ojalá Santos y las Farc lean al expresidente de la Corte Suprema de Justicia, contradictor de Uribe, Augusto Ibáñez, quien en su columna semanal invita a hacer un “alto en el camino, para preservar la integridad y supremacía de la Constituciòn” (Ver Alto en el camino).

@laureanotirado