En el 2016 logramos derrotar en las urnas a las Farc. Un año después vemos que se desconoció la voluntad popular y que las consecuencias fueron peores de las que avizoraban los lideres más connotados del “no”.

El escenario es complejo. Tenemos a unas Farc empoderadas y con un importante capital económico que se preparan para hacer política. Terroristas  de lesa humanidad llegarán al Congreso muy a pesar que el propio Juan Manuel Santos advirtió de manera reiterada que eso nunca iba a pasar.

Como si lo anterior fuera poco es triste saber que tenemos a una JEP completamente sesgada donde muchos magistrados tienen una evidente cercanía con la izquierda más radical representada en personajes nefastos como el Congresista Iván Cepeda. Contemplamos un escenario donde los enemigos de las Fuerzas Militares van a juzgar a nuestros héroes.

Las advertencias de los voceros del “NO” se cumplen. Sin embargo considero que se quedaron cortos en muchas de sus advertencias pues se hace patente que el país está al borde del colapso. A la debacle institucionalidad y los escándalos de corrupción, ahora se suma unas Farc que quieren terminar de conquistar el poder.

Las elecciones del 2018 resultan cruciales. Tenemos que estar más unidos que nunca en la medida que un Gobierno de transición afín a las Farc significaría el fin de la República.

Nunca dudemos de las reales intenciones de los terroristas de las Farc.  Tampoco esperemos que los candidatos que tienen simpatía por los farianos revelen su cercanía.  Tíranos como Chávez llegaron al poder negando que eran socialistas y que Fidel Castro era un dictador.

Uno de nuestros mayores errores históricos fue dejarnos robar el “NO”.

@josecuellob

Publicado: octubre 5 de 2017