La seguridad, mientras más esquiva más nos compromete. Los opositores al Gobierno, los críticos al partido y los acusadores de mi persona, disfrutan las pequeñas escalas de seguridad que hemos logrado. ¡Qué fuera de la libertad de no existir el compromiso con la seguridad!

La protección a la inversión privada no es un fin de nuestra tarea sino un medio, el único probado por la humanidad para generar bienestar colectivo.

La política social es la ruta de sostenibilidad de la democracia. 

El Centro es que se devuelva el IVA a las inversiones de las empresas y se disminuya la jornada de trabajo en favor de la familia y el esparcimiento. 

El Centro es responder a la juventud con tres veces la letra E, educación, empleo y emprendimiento, para ir más allá del remolino donde quieren estancarnos los adoctrinadores de la rabia. 

El Centro es menos Estado Burocrático y más Estado Social.

El Centro es defender las libertades y evitar la droga, elemento que las suprime al afectar el discernimiento.

El Centro es poner la educación y la protección del medio ambiente en la cúpula de la política social. Que en lugar de 200 mil familias en la narco producción tengamos millones de colombianos remunerados y apoyados como cuidadores ambientales. 

Que con la recuperación económica y social se instale de nuevo la alegría colectiva, afectada por la ansiedad y el dolor de los estragos de la pandemia. La alegría colectiva fue antes golpeada por la promovida y maliciosa división de los colombianos frente al terrorismo, para cuya superación tenemos que edificar el consenso más aproximado, que se nos negó en momento que habría sido oportuno. 

Los principios e ideales de nuestro Centro Democrático superan cualquier logro, y cobran vigencia ante cualquier error. Empujemos, no desmayemos. 

Los pilares del Centro Democrático son una ancha banda de posibilidades donde la imaginación encuentra soluciones sin afectar la coherencia. 

Nuestras convicciones, ancladas en el corazón inmortal de la democracia, abren los caminos del progreso permanente, de la revolución cotidiana y sin interrupción de la suma de un logro tras otro, de la secuencia de la crítica y la repuesta creativa; inexistentes allí donde se han suprimido o diezmado las libertades.

@AlvaroUribeVel

Publicado: octubre 19 de 2021