Análisis de David Meza Pretelt

En tiempos convulsionados en la historia colombiana, se ha tratado de hacer uso populista del Premio Nobel para impulsar unos textos que ya fueron rechazados por la ciudadanía y sembrar discordia entre la sociedad.

2016 es un año que quedará en la historia para los colombianos, después de 4 años de negociaciones hubo un mandato soberano del pueblo frente a los acuerdos que se pactaron en La Habana y el Premio Nobel que debería significar alegría para una nación, está siendo utilizado de forma populista para desconocer la necesidad de cambios de fondo a los acuerdos.

El premio no ha sido herramienta de Paz y conciliación entre los distintos actores políticos nacionales que es lo que se busca normalmente con estos galardones.

La Canciller María Ángela Holguín afirmó en entrevista concedida a El Tiempo frente a la posibilidad de introducir cambios a los acuerdos: “creo que se pueden hacer cambios o ajustes de redacción que aclaren el contenido para evitar interpretaciones”, tratando de reducir las múltiples observaciones de los sectores sociales y políticos que coincidieron en su desacuerdo votando No; a problemas de interpretación basados en errores de redacción, quitándole todo fundamento al mecanismo del plebiscito y prácticamente burlándose del electorado que confiando en el sistema democrático votó mayoritariamente contra unos acuerdos.

Pero este tipo de salidas de tono tienen su fundamento en la denuncia de la que es objeto este análisis: los efectos populistas que se le quieren dar al Premio Nobel. El galardón ha sido utilizado como una cortina de humo que busca deslegitimar una victoria democrática, a pulso y en las urnas y a su vez cubre los problemas de un Gobierno que hace aguas en frentes como la economía, la salud y el medio ambiente.

En esta ecuación entran las juventudes que con diversos propósitos y cansadas de ver falta de representación o simplemente inconformes con el Gobierno, deciden salir a tomarse las calles en un fenómeno de protesta social legítimo pero que ha caído en medio de la manipulación populista. A pesar que muchos de los que participaron en manifestaciones como la Marcha del Silencio lo hicieron simplemente con un deseo sincero de paz y reconciliación para el país, hubo actores políticos que trataron de darle connotaciones populistas, promoviendo la implementación de los acuerdos desconociendo las votaciones y defendiendo las prebendas a los terroristas de las FARC.

Se ha visto que grandes medios tradicionales del país, además de tener importantes dosis de pauta estatal, estaban comprometidos editorialmente con el Presidente Santos y esta falta de objetividad creó una animadversión hacia la ciudadanía que votó por el rechazo a los acuerdos. El rechazo hacia esta población lastimosamente fue uno de los motivantes de las marchas y no las ansias de reconciliación con esa otra mitad del país que no está de acuerdo con lo pactado en La Habana, pero que también busca la Paz.

Son muchos los que han venido tildando el proceder del Gobierno Santos de comunista o socialista. Según lo que se puede analizar desde algunos autores como Kurt Weyland y Montúfar, su método de Gobierno está enfocado más bien hacia el populismo, que es independiente de ideologías de izquierdas o derechas pero más peligroso por su nivel de penetración.

Una característica que se ha hecho evidente en el proyecto político de Santos y coincide con la descripción de neopopulista que hace Weyland, es que su estrategia no se basa en crear o depender de partidos fuertes, sino movilizar a los electores en base a redes que se activan en cada elección.

Gloria Álvarez es una analista política guatemalteca que ha seguido de cerca el tema del populismo en América Latina y afirma que “los lideres populistas Consideran que se les ha dado el poder de hacer lo que consideren necesario, incluso incumpliendo las leyes y la constitución vigentes. Con tal de cumplir con la supuesta voluntad popular, pero ¿quién decide cual es ese deseo del pueblo?: El mismo líder populista”; una afirmación que cae como anillo al dedo si recordamos la famosa frase: “El Presidente tiene la facultad de redactar la pregunta que se le dé la gana”, pronunciada por Santos antes de hacer pública la pregunta oficial que aparecería en el fallido plebiscito.

Frente a la situación actual en la que se ha creado rechazo hacia los sectores que se mostraron en contra de los acuerdos, es importante rescatar otra descripción de la analista Álvarez: “Los grandes populistas coinciden en tomar una parte de la población y volverla el enemigo interno, que junto a un posible enemigo externo, se convierten en lo que los populistas llaman anti-pueblo. En cada discurso, el populista busca insertar odio en la sociedad, hacer que el pueblo odie al anti-pueblo”.

Este tipo de discurso condenatorio, se hace evidente contra los sectores políticos que votaron negativamente en las urnas el 2 de Octubre como parte de la estrategia para aguar dicha victoria electoral, llegando incluso a tildar a una población que superó el 50% de votantes, de haber votado por ignorancia y a los líderes e la oposición llamarlos “tiburones”, enmarcándolos en lo que desde el Gobierno se quiere mostrar como anti-pueblo.

Hablar de populismo y las agendas internacionales como el Socialismo del Siglo XXI, que buscan tener influencia en la política colombiana, ahora ha tratado de ser puesto en ridículo para imponer un veto sobre el tema pero es una situación de peligro que no puede ser descartada. George Orwell dijo que “en una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario”.

Ahora depende de esa ciudadanía valiente que el 2 de Octubre en las urnas demostró que no hay espacio para la impunidad, que nuestros héroes de las Fuerzas Armadas deben ser respetados y que los valores familiares son esenciales para el desarrollo de la sociedad, dar una batalla de ideas y argumentos sin dejar que factores como el Premio Nobel influyan sobre una decisión que la ciudadanía ya tomó y que fue revocar los acuerdos. Esto a su vez combatiendo el populismo y con un objetivo primordial que es la búsqueda de la paz justa y duradera.

@DMezaPretelt