Como lo he venido argumentando desde hace bastante, la economía colombiana está sometida al letargo que siempre se origina antes de las elecciones presidenciales debido a la expectativa de quién va a ganar y qué políticas económicas va a tomar el gobierno entrante. En esta ocasión, esta etapa ha sido más larga porque venimos de un año bastante complejo, con un gobierno demasiado desprestigiado por la corrupción, por la cantidad de inexactitudes que han venido saliendo a flote y por el hecho que existe la posibilidad que un gobierno de corte de izquierda populista pueda ganar las elecciones por primera vez en nuestra historia.

Los grandes grupos económicos y las compañías en general han parado sus proyectos y sus inversiones esperando ver humo blanco en las elecciones. Afortunadamente, tuvimos un respiro el 11 de marzo cuando la consulta de la derecha dobló en votos a la de la izquierda, pero no se puede bajar la guardia, el diablo sigue al acecho.

Si ustedes me preguntan cuáles deben ser las reformas más importantes y urgentes a realizar por el nuevo gobierno, sin vacilar diría que una reforma estructural a la justicia. Mientras sigamos con esta impunidad, con la inseguridad jurídica para los inversionistas y con una justicia politizada, cualquier otra reforma o cambio que se haga será inane.

Obviamente, al mismo tiempo de esta reforma se debe mirar cómo disminuir la carga impositiva, como achicar el tamaño del Estado y hacer un combate frontal contra la corrupción. Cuando me preguntan qué se debe hacer para mejorar el tema de la salud o de la educación -que son cruciales-, digo que el remedio es fácil: despolitizar y sacar a los corruptos del manejo de estos sectores.

Bastante se ha hablado las últimas semanas sobre el tema de hacer una sola gran corte que reemplace las muchas que tenemos desde la Constitución del 91. Varios países funcionan así y lo hacen mejor que nosotros, creo que debemos darnos esta oportunidad. El gran problema para la reforma a la justicia, es el camino para hacerla sin que medien intereses y acuerdos. La única forma viable para lograr esto es mediante un órgano que esté por encima de las cortes y esto es una constituyente. Difícil.

La manera más expedita para generar crecimiento económico y desarrollo es atrayendo inversión, sea nacional o extranjera. Para esto, es fundamental la estabilidad jurídica, que no cambien las reglas del juego a mitad de camino. Si logramos esto, con nuestra posición geográfica y con el trabajador colombiano, vamos por fin a generar los empleos formales que tanto necesitamos. La mejor reforma pensional es aumentar los empleos formales.

Como vemos, la economía y la justicia deben ir de la mano; si se arregla solo una, seguiremos cojos. El mundo globalizado y los mercados no dan espera, el gobierno entrante debe trabajar a toda marcha para recuperar el tiempo perdido.

Bill Clinton dijo en la campaña de 1992 la frase célebre: “Es la economía, estúpido”, hoy los colombianos deberíamos decir “Es la economía, pero con justicia estúpido”.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: abril 9 de 2018