Nunca en la historia reciente de Colombia habíamos estado tan amenazados, la izquierda internacional ha venido cosiendo y tramando como llegar al poder y llevar al país por el camino del mal llamado progresismo que no es más que un comunismo de tinte populista disfrazado de democracia.

Desde los diálogos del Caguán en el gobierno de Andres Pastrana empezó una especie de injerencia de ONGs y entidades multilaterales en la política colombiana, organismos que llevan mucho tiempo manejadas por burócratas de medio pelo acostumbrados a salarios altos y a dar teorías sobre temas que no conocen en la práctica. Estas entidades se creen dueñas de la palabra paz.

Durante el gobierno de Alvaro Uribe perdieron impulso, su política de mano fuerte y corazón grande los llevo a empezar un trabajo subterráneo en diferentes entidades del Estado, mientras se blindaba al Congreso de esos individuos, estos estaban permeando la justicia al más alto nivel.

Después en el gobierno Santos encontraron su culmen, un presidente sin ideología y con ánimo de pasar a la historia por la fuerza les abrió las puertas para que hicieran lo que quisieran en el país, de hecho, el proceso de paz fue manejado realmente por actores extranjeros sin conocimiento de nuestra historia, la mano del partido comunista español a manos de Enrique Santiago es visible.

El ataque sistemático a los alfiles de Uribe no se hizo esperar hasta llegar la Corte Suprema de Justicia de inventarse un delito para poder inculpar a Andres Felipe Arias de algo que no cometió ni tuvo injerencia,  nada de esto fue suficiente, sacar al presidente Alvaro Uribe Vélez de la escena política era lo mas preciado, lo lograron después de voltear una demanda que el hizo en su contra, definir por parte de la Corte que Uribe es un peligro para la sociedad o que se va a escapar es de un ilusorio dramático que lo saca del congreso.

Aunque la detención domiciliaria de Alvaro Uribe me llena de tristeza a mí y a gran parte de los colombianos, también nos ayuda a entender hasta donde ha llegado la penetración de ese progresismo, hoy en día en Colombia las altas cortes, los grandes medios de comunicación y parte del establecimiento está ideológicamente más cercano de Maduro, Raul Castro y sus secuaces colombianos Petro y Cepeda que de Estados Unidos.

Las cartas de respaldo a Uribe y su familia por parte de prácticamente todos los gremios de la producción y de reconocidos líderes internacionales muestran la gravedad del asunto y el riesgo que tenemos en nuestras narices, el sector productivo parece que por fin abre los ojos ya que en el gobierno Santos estaba encariñado con la fea.

Estoy seguro qué Uribe saldrá de esta incólume, el problema es que no sabemos cuándo, esta justicia injusta puede dilatar y dilatar todo, es por eso que el resto de los colombianos debemos ser el ejército que defienda la institucionalidad, las instituciones, la empresa privada, el libre mercado pero por sobre todo las buenas costumbres y la moral.

El 2022 partirá la historia de Colombia, definirá de qué lado vamos a quedar, del lado de los sátrapas o de la democracia y el futuro, vayan escogiendo equipo.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: agosto 10 de 2020