El pasado 1 de abril los colombianos dimos el último aviso al presidente Juan Manuel Santos,  y sus seguidores más acérrimos salieron a la defensa.  Desde su hijo Martin Santos, los Senadores de la Unidad Nacional y hasta unos cuantos que dicen ser sus opositores, salieron a polarizar a nuestro país.

Aún no logro entender que fue lo que desató la ira de los “gobiernistas”.  Quizás fue el número de colombianos que cumplieron la cita el 1 de abril en las calles,  o quizás  fue el darse cuenta que no habrá un 2018 al lado de la Unidad Nacional, lo cierto es que las descalificaciones y ofensas no se hicieron esperar. Es paradójico que un país que dice encontrarse en un proceso de paz, aun siga existiendo un odio irracional que divide entre en dos a los colombianos.

El primero en aportar su granito de arena para aumentar  la polarización del país, fue el hijo del presidente Juan Manuel Santos, quien afirmó “muy orgulloso de Juan Manuel Santos, los generales de la mafia son sus principales contradictores”. Sin duda, tildarnos de mafiosos a los miles de colombianos que salimos a la calle a protestar contra el desgobierno de su padre, es un acto desesperado y ofensivo, que sólo da muestra que estamos haciendo bien la tarea, rompimos la complicidad y nuestra voz llegó hasta la casa de Nariño.

“La marcha fracasó y ese fracaso marca el agotamiento de los colombianos con el discurso rabioso y negativo del Centro Democrático”, afirmó Roy Barreras.

Ese menosprecio sobre la opinión de miles de colombianos que hace el Senador del partido de la U, solo contribuye a polarizar aún más el país. Descalificar y tildar de rabioso y negativo el discurso de la oposición, no es el camino para  construir la paz que tanto defiende. Todos los colombianos queremos la paz, la mayoría defendemos una paz sin impunidad, con verdaderas garantías de no repetición.

Y en esta lucha de los gobiernistas por contribuir a la polarización, no podría faltar, la senadora que dice ser la principal opositora del gobierno, pero que siempre va de su mano.

“…Sin duda la rebelión de las ratas; es como el flautista de Hamelin, pero al revés, como lo pintó un caricaturista. Aquí no es el héroe sacando a las ratas de la ciudad para tirarlas al mar, sino las ratas liderando la marcha de los hipnotizados”. Claudia López

Ni ratas, ni hipnotizados, sólo somos ciudadanos preocupados por el futuro de nuestro país. Pensar diferente no nos hace ratas, llamarnos hipnotizados equivale a descalificar nuestra ideología y visión de un mejor país. Contribuir a la polarización del país, ha sido en la última semana el gran logro del gobierno y sus aliados.

Aún sigo sin entender que fue aquello que desató su ira, lo cierto es que ninguna ofensa o descalificación borrara lo logrado el 1 de abril en las calles, el pueblo rompió la indiferencia y demostró que no hay ideología que frene la lucha por la defensa de las instituciones democráticas.

Todos somos colombianos, no hay necesidad de dividir entre buenos y malos, todos queremos la paz, no hay necesidad de polarizar para defender nuestros ideales. Paz sí, pero con garantías serias de reparación de las víctimas y de perdurabilidad.

Es momento de dejar de descalificar y proceder a escuchar, no polaricemos más.

@natiibedoya

Publicado: abril 6 de 2017