El pasado jueves 17 de enero, los colombianos fuimos testigos de un acto atroz. Un atentado terrorista que acabó con la vida de una veintena de jóvenes que iniciaban una carrera de servicio a su patria y de protección a la ciudadanía, y que dejó otros 70 jóvenes heridos física y emocionalmente. Pero este ataque no fue sólo contra nuestros cadetes. Fue una acción que buscó socavar nuestra institucionalidad, amedrentar nuestra democracia, despertar preocupación y miedo entre la ciudadanía, trayendo a la memoria recuerdos de los peores momentos de la historia del país. Sin embargo, estoy seguro que como nación nos uniremos bajo una misma bandera para decir una vez más: ¡no más terrorismo!

Recuerdo cuando en el 2008, millones de colombianos nos unimos en las calles en aquel histórico 4 de Febrero para decirle no más a las FARC, y dejarles claro de una vez por todas, que como nación repudiamos sus acciones violentas y terroristas. Hoy tenemos la oportunidad de reiterarle a los violentos que, sin importar nuestra ideología política, podemos cerrar filas para proclamar cómo hace 10 años, que los colombianos no aceptamos ningún tipo de acto terrorista; que repudiamos toda forma de violencia y que lucharemos juntos por acabar toda amenaza criminal que busque desestabilizar las instituciones, minar los pilares de nuestra democracia y poner en duda lo que somos como nación.

Las investigaciones llevadas a cabo por el gobierno nacional y la Fiscalía general de la nación, han determinado al ELN como actor material e intelectual de la masacre que hirió el alma de todos los colombianos el jueves pasado. Este grupo criminal demostró de nuevo su falta de voluntad de paz, algo que venía haciendo constantemente con sus atentados a los oleoductos, causando graves problemas ambientales, el asesinato a líderes sociales, el secuestro de compatriotas, la extorción al comercio, entre otras actividades criminales y violatorias de los derechos humanos. Hoy, unidos bajo una única bandera, debemos dejarle claro a esta guerrilla que, si quieren reiniciar los diálogos y buscar una solución negociada al conflicto, deben mostrar una voluntad de paz auténtica, porque los colombianos no estamos dispuestos a ceder ante amenazas y ataques terroristas como un mecanismo de chantaje para conquistar beneficios.

Hoy es importante dejar de lado la polarización y la política para luchar por un camino en común: la defensa de nuestra democracia y de sus instituciones. Hoy debemos ser todos los colombianos los que rodeemos a nuestra policía nacional y a las familias de las victimas, así como a todos aquellos que han sido victimas de acciones terroristas. Vamos a proclamar en una sola voz: ¡No más terrorismo!

Prórroga: Aprovecho este espacio a quienes con mezquindad han buscado minimizar este atentado del que fue víctima nuestra nación, inventando todo tipo de teorías de conspiración y desconociendo la gravedad del mismo. Debemos Parar-Bolas al discurso de algunos indolentes incapaces de sentir empatía con la patria y sus víctimas, prefiriendo usar este dolor para dividir y fortalecer sus aspiraciones políticas.

@gabrieljvelasco

Publicado: enero 21 de 2019