A Bogotá y a los Bogotanos nos han repetido, y reprochado, que nunca hemos vivido el conflicto armado de cerca. Incluso, recuerdo que en la campaña del plebiscito de la paz de Santos, “algunos” salieron a decir que la capital votaría por el “No” porque vivía en una burbuja, lejos de la realidad de la guerra.

Claro, esas afirmaciones -temerarias y tan poco fundamentadas- no eran más que una estrategia para influenciar el voto por el “sí”. Porque la verdad es que los Bogotanos hemos sufrido el terrorismo, de muchas y dramáticas formas (así para “algunos” esto no sea tan grave o válido). Sin embargo, “aquellos” olvidan que por vivir de manera distinta las diferentes violencias, no quiere decir que estas sean menos dolorosas.

En los últimos tres años, se han presentado en Bogotá 30 explosiones. ¡¡¡30!!! Con un agravante: es la hora que no sabemos quiénes son los responsables de muchas de estas. Entonces las Farc lo niegan; el Eln lo niega; el MRP lo niega; el Clan del Golfo No sabe/No responde; que fueron los paramilitares; que son los enemigos de la paz, en fin. Y entre unos y otros se pasan la pelota, las culpas, los reclamos y las recriminaciones.

Por mi parte puedo decir que me partió el alma el atentado terrorista sucedido en el Centro Comercial Andino, el fin de semana del Día del Padre. Las razones son muchas. Cabe anotar que esta es una fecha en la que los capitalinos salimos en masa a buscar regalos; pero además, era un puente festivo en el que el plan de muchos de nosotros es ir a dichos centros a cine, comer algo, tomarse un café, o darse la “vueltica” con la familia, así sea solo para “vitrinear”.

En efecto, el plan de estos criminales no era pegar un “sustico”, como algunos lo quisieron ver. ¡No, señores! Esto fue con dolo, con sevicia, con toda la maldad posible. Por eso la hora que escogieron para la detonación era de gran afluencia de personas y, adicionalmente, fue dirigido para matar mujeres e, incluso, niños. Porque no se puede olvidar que las madres ingresamos con nuestros pequeños a los baños de mujeres por cuestiones de “seguridad” (qué ironía) y comodidad.

Al final, el panorama no podía ser más doloroso y desolador: tres mujeres muertas, ocho heridos, destrucción de instalaciones, terror, inseguridad, intimidación, desconcierto, tristeza y miedo.

Es que a estos terroristas no les importa matar por matar, no importa quién sea, ni quién caiga ni por qué. No importa si eran niños o mujeres, si había sueños o una familia que los esperaba, si son colombianos o extranjeros. Solo les importa su demencia, su distorsión de la realidad, su ideología de muerte, su revolución criminal de odio.

Es por eso que le digo ¡NO! a los terroristas, como lo dicen miles de voces en el resto del mundo. Porque no se puede permitir que una “agenda” (¿de paz?), como la llama el presidente Juan Manuel Santos, se convierta en una licencia para cometer actos infames como el sucedido en el Centro Comercial Andino.

Son esa permisividad, complacencia y laxitud las que nos tienen a los colombianos de bien contra las cuerdas. Es esa falta de justicia real la que nos arrodilla ante los criminales, como si les estuviéramos debiendo algo. Además, señor Presidente, no queremos pagar con nuestra vida su falta de autoridad, su falta de decisiones, su falta de fe en la justicia real.

Hoy les quiero decir a todos los Bogotanos (de nacimiento, de corazón, de tránsito) que TODOS estamos en esto. Que no podemos perder la esperanza ni la fortaleza de nuestro corazón. Que es muy importante que todos cooperemos con las autoridades para que estos hechos no se vuelvan a repetir nunca. ¡NO queremos más terrorismo!

Como lo he dicho anteriormente, UNIDOS SOMOS MÁS FUERTES. Y eso lo hemos podido ver en esos mensajes, flores blancas y velas que han sido puestas en el Andino. Así que por nuestra ciudad, por nuestras familias, por nuestro país, alcemos nuestra voz y exijamos justicia.

@Tatacabello

Publicado: junio 23 de 2017