El ataque terrorista a la brigada 30 en Cúcuta, donde hubo más de 25 personas gravemente heridas obliga a que el gobierno replantee su estrategia apaciguadora y tome las riendas de la situación.

El recuento de hechos violentos de las últimas 8 semanas, reflejan un crecimiento exponencial. Se empezó con unas pedreas y ya vamos en explosiones en unidades militares, donde además del personal colombiano, se encontraban asesores estadounidenses.

El sentir popular es inequívoco. La percepción de inseguridad es creciente. El sur del país, concretamente el Valle del Cauca es tierra de nadie. En Bogotá, los rebrotes de violencia atemorizan a los ciudadanos que temen salir de sus casas pues en el momento menos sospechado, puede desatarse una pedrea, un incendio o un ataque indiscriminado por parte de la banda de terroristas a la que algunos denominan ‘primera línea’.

Es desafortunado, pero la realidad es una. La Colombia de hoy es muy parecida a la de hace 20 años. Retenes ilegales (hoy llamados bloqueos), la economía hecha pedazos, desconfianza en el país, descreimiento en las instituciones, orfandad de liderazgo. Cientos de empresarios pensando seriamente en sacar sus capitales. Familias explorando destinos para emigrar.

Uno de los aspectos más preocupantes es el de la falta de liderazgo. Todos temen a la amenaza socialcomunista de Petro, pero no se ve una sola figura que haga propuestas sensatas y que logre aglutinar a las millones de almas que esperan ansiosamente esa voz que los convoque.

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Autoridad. Mando. Acciones. Los discursos y los mensajes ya están agotados. Se necesitan resultados concretos, verificables contra el crimen organizado. Que la comunidad pueda volver a sentirse libre de amenazas, que los delincuentes pierdan la capacidad de intimidar a las gentes de bien que hoy, como durante los años inmundos del Caguán, se sienten perfectamente secuestradas por las circunstancias.

EL presidente Duque, que fue elegido bajo unas tesis muy claras y concretas en materia de seguridad nacional, puede tener la certeza de que contará con el apoyo irrestricto de millones de colombianos que hoy, más que nunca, le imploran que ejerza su función de comandante supremo de las Fuerzas Militares.

El terrorismo no puede tomar ventaja. Hay que enfrentarlo con la contundencia que merece. Ninguna alternativa ni estrategia puede ser descartada. Si parte de la solución consiste en sacar al Ejército a las calles, los soldados serán aplaudidos y respaldados por una inmensa mayoría ciudadana que desde siempre ha respetado y respaldado a las fuerzas del orden.

No más parsimonia ni maniobras apaciguadoras. La amenaza es muy grande. Esto no es un juego de niños ni un pulso menor. Está en riesgo la democracia y, por ende, la libertad de 50 millones de colombianos. El presidente Duque tiene todo a su disposición para cumplirle a un país que aún está dispuesto a acompañarlo y respaldarlo.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 17 de 2021