Recuerdo hace unos años el testimonio doloroso de Jessica Cediel por una cirugía plástica, y ahora se repite la historia en Lina Tejeiro. Y sin saber los otros muchos casos invisibles de los que ni nos enteramos.

Razón por la cual indiscutiblemente el Congreso está en mora de darle al País una reglamentación sería de las cirugías estéticas. Aunque todos los años se presentan proyectos en este sentido, siempre terminan archivados por falta de trámite. Una dura realidad que sigue manteniendo la puerta abierta para que cientos de mujeres sufran las consecuencias de los procedimientos llevados a cabo en clínicas de garaje.

Y no es que no haya supervisión alguna, por supuesto que la hay por parte de las autoridades sanitarias de las ciudades, pero el alto número de casos reportados de afectaciones en este tipo de procedimientos demuestra que el marco legal vigente es prácticamente inoperante.

En efecto, nada más de 2015 a 2016 el número de fallecidos en intervenciones estéticas aumentó un 130%, lo cual afecta principalmente a las mujeres, dado que, por ejemplo, a nivel mundial ellas representan el 86.4% de los pacientes que se someten a este tipo de procedimientos, mientas que los hombres solamente equivalen al 14.4%. 

Es decir, la falta de controles y sanciones efectivas están poniendo contra la pared la salud de cientos de mujeres en el País. En especial, cuando las dos principales problemáticas que se evidencian en las cirugías estéticas es que estas se realicen por personal médico no capacitado o que se usen insumos de baja calidad para disminuir costos.

Por eso, tanto la sociedad civil como especialmente el Ministerio de Salud están llamados a respaldar el proyecto de ley que al respecto radicará nuevamente la Representante Margarita Restrepo el próximo 20 de julio. Si bien es verdad la prioridad en estos momentos es mitigar el impacto de la pandemia, no deja de ser menos cierto que la actividad legislativa no se detiene y que esta cartera tiene la capacidad política para sacar adelante dicha iniciativa.

Además, no se puede dejar de tener en cuenta que expedir una regulación integral en este campo permitiría eliminar los riesgos que se ven hoy en día para potenciar aún más el turismo médico en Colombia. Recordemos que actualmente nuestro País es uno de los cinco principales destinos de pacientes extranjeros que deciden realizarse intervenciones estéticas, lo cual nos ha ayudado a posesionarnos como la cuarta nación del mundo donde más procedimientos de esta naturaleza se hacen y el séptimo con más cirugías médicas en general.

De seguir como vamos y no reglamentar esta situación, cada vez serán más comunes las noticias de mujeres afectadas por biopolímeros, operadas por médicos con títulos falsos o con afectaciones tras haber adquirido infecciones en salas de cirugía que no garantizaban las condiciones de bioseguridad requeridas.

Personalmente, me niego a aceptar que esa circunstancia se convierta en parte de nuestra realidad y que el Congreso continúe ajeno a esa situación. Ojalá que este nuevo proyecto de ley cambie ese crudo panorama y le ponga un freno de una buena vez a las cirugías de garaje.

@Tatacabello

Publicado: julio 17 de 2020