Aunque todo indicaría que el candidato urbista Iván Duque tiene ganada la presidencia de la República, no es prudente ni cantar victoria ni aflojar la marcha de la campaña. Es natural que los dirigentes del Centro Democrático estén cansados, luego de tantos meses de proselitismo ininterrumpido, pero estas dos semanas que nos separan de la segunda vuelta son definitivas para afianzar el liderazgo del candidato de la colectividad uribista.

Acá no hay nada ganado hasta que se cuente el último voto de la urna más alejada de la geografía nacional.

Así el resultado del 27 de mayo que fue maravilloso y las encuestas confirmen que Duque tiene una amplia mayoría, ésta como nada en la política es irreversible. En ese sentido, corresponde continuar trabajando de sol a sol, dialogando con la comunidad y atrayendo nuevos electores hasta que tengan lugar las nuevas votaciones.

Desde todos los frentes se va a intentar atacar a Duque. Este portal pudo confirmar con muy buenas fuentes que desde las toldas del petrismo, se está urdiendo un montaje contra el aspirante uribista con el escándalo de Odebrecht. Lo que no pueden ganarse con votos, lo intentarán obtener a punta de trampas, manipulaciones, falsas noticias y, por supuesto, montajes.

Todos los sectores de la izquierda están empecinados en sacar adelante la candidatura de Petro. Ejemplo de ello es la absurda propuesta del magistrado del consejo electoral, Armando Novoa –exmiembro del M19-  de eliminar el voto en blanco del tarjetón para la segunda vuelta.

Si bien es cierto que en las votaciones venideras el voto en blanco no tiene ningún efecto jurídico, sí tiene una evidente consecuencia política. Aquellos que no están por Duque o Petro, pero quieren votar, tienen todo el derecho de hacerlo en blanco.

Al eliminar esa posibilidad, se está alentando de manera irresponsable la abstención, fenómeno que le resta legitimidad a la democracia colombiana. A las elecciones del 27 de mayo concurrió el 53.38% del censo electoral. No es la mayor participación de nuestra historia como mentirosamente dijo Juan Manuel Santos, pero sí es un porcentaje respetable.

La idea es que en la segunda vuelta, el número de votantes aumente o, en el peor de los casos, se mantenga.

Novoa, con su idea marrullera, está forzando a los indecisos que en principio se inclinan a votar en blanco, para que lo hagan por Petro, pues los electores de Iván Duque son ciudadanos decididos y activos. El grueso de ellos votaron por él en la primera vuelta y los que se sumen para la segunda serán ciudadanos que el 27 de mayo votaron por Vargas Lleras, algunos por Fajardo y De la Calle.

Hay que trabajar entonces con renovado entusiasmo y sin desfallecimientos. Duque es, definitivamente, el presidente que Colombia necesita. Llevarlo hasta donde hoy se encuentra no ha sido una tarea sencilla. Se ganó con mucho trabajo y esfuerzo su nominación como candidato del Centro Democrático, imponiéndosele a rivales de peso y muy respetables. Luego, se enfrentó a Marta Lucía Ramírez y a Alejandro Ordóñez en una consulta interpartidista. Obtuvo una muy considerable votación. En la primera vuelta, el resultado fue aún mejor.

Él es un candidato de elevadísimas y singularísimas calidades, respaldado por Álvaro Uribe Vélez, el dirigente político más importante de las últimas décadas y por la bancada del Centro Democrático. Tiene todo para ganar, pero sus seguidores no pueden desfallecer ni relajarse.

Solo el 17 de junio, cuando se terminen de contabilizar los votos, se podrá decretar el descanso que merecen todos aquellos que impulsaron a lo largo de todos estos meses la candidatura de Duque.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 1 de 2018