Mucho se ha dicho y especulado sobre la repartición indiscriminada de la tristemente célebre mermeladadurante el mandato de Juan Manuel Santos a los grandes medios de comunicación, con el propósito de que aquellos se convirtieran en porristas a sueldo del gobierno. 

Se reveló un contrato que el cuestionado exsuperintendente de Industria, Pablo Felipe Robledo le dio al diario El Espectador, medio que, en contraprestación, incluyó a ese exfuncionario en su nómina de columnistas luego de que aquel culminara su periodo en la SIC, a finales del año 2018. 

Conocida esa denuncia, una alta funcionaria de un organismo de control que conoce e investiga los procesos de contratación cuestionables adelantados durante la era Robledo en la Superindustria, le aseguró a LOS IRREVERENTES que, como la letra del célebre vallenato “El Santo Cachón”, no fue uno, ni fueron dos. Fueron tres los contratos que Robledo le otorgó al diario propiedad de la familia Santodomingo. 

Indagando en los registros públicos, efectivamente aparecen los contratos adicionales con los que Robledo favoreció irregularmente a El Espectador durante los años 2016 y 2017, además del que suscribió en 2015.

El contrato 1052 del 22 de julio de 2016, tiene el objeto gaseoso de darle continuidad al que se suscribió un año antes: “Desarrollar la segunda etapa de una campaña de educación y sensibilización social empresarial de cubrimiento nacional que permita fortalecer el liderazgo y emprendimiento del país, denominada ‘Profesión Líder’”.

La Superintendencia de Industria justificó el desembolso de $200 millones de pesos adicionales, esgrimiendo unos supuestos alcances de público por parte de El Espectador, sin presentar documentos ciertos que sirvan de soporte. 

En el primer contrato, la SIC dijo que Blu Radio -emisora que hace parte del conglomerado de medios de los Santodomingo- tenía un alcance de 13 mil millones de personas. 

Para el nuevo contrato, esa cifra bajó a 9.2 millones. 

Ningún estudio de Ecar -Estudio Continuo de Audiencia de Radio- en el año 2016 indica que esa emisora tuviera ese abultado número de oyentes. En marzo de aquel año, Blu  celebró con bombos y platillos haber superado el millón de oyentes (Ver nota de Noticias Caracol).

En concreto, la SIC declaró en el contrato -que por su naturaleza jurídica es “ley para las partes” que participan en el mismo- que El Espectador y sus medios aliados tenían 18.2 millones de alcances, lo que significa una llegada al 37.5% de la población colombiana. 

En el contrato en cuestión, no se hallan estudios que justifiquen esas cifras. 

Llegó 2017 y el doctor Robledo continuó con el favorecimiento al periódico en el que ahora funge como columnista. En el contrato 857, suscrito el 4 de abril -y con una vigencia de 8 meses- se volvió a exaltar a El Espectador aseverando que aquel periódico “… cuenta con una penetración de aproximadamente el 95%, la audiencia de los medios impresos se encuentran (sic) ubicada en las principales del país…”.

En criterio del contratante -la Superintendencia de Robledo-, entre 2016 y 2017, El Espectador y sus afines crecieron dramáticamente, pasando del 37.5% al 95% de los colombianos. 

Ese contrato fue por $357 millones de pesos.

Así, en tres años El Espectador -periódico que no ahorró elogios hacia Pablo Felipe Robledo durante su paso por la SIC- recibió la friolera de $1007 millones de pesos, dinero que salió de las arcas públicas. 

Como es natural, buena parte de los periodistas del país -esos que se presentan como catones morales de la República- voltean la mirada, por cuenta de la nefanda “solidaridad de cuerpo”. Cuando la corrupción involucra a un medio de comunicación, se pone en marcha el nocivo tapen-tapen.

Lo cierto e incontrovertible es que el ahora flamante columnista de El Espectador Pablo Felipe Robledo fue, de lejos, un gran suministrador de mermelada para su casa editorial.

Ahora, cuando empiezan a circular grabaciones en las que se oyen detalles de la manera como se acordaron esos contratos, el país tendrá oportunidad de conocer la forma como Robledo procedía y ordenaba el giro de dinero público a los medios de comunicación que lo ensalzaran. 

@IrreverentesCol

Publicado: julio 30 de 2020