Desde su llegada al congreso de la República en 2014, elegido en la lista del Centro Democrático, Edward David Rodríguez Rodríguez no ha estado exento de cuestionamientos y sindicaciones. Se trata de un sujeto que se ha abierto espacios políticos a codazos, pues no se trata de una persona con talento especial alguno. Es, al decir popular, un operador de la política menor y corrupta.

Denunciado por uno de los integrantes de su unidad de trabajo legislativo, Leandro Peña de exigirle parte de su salario, Rodríguez Rodríguez se ha encargado con el paso del tiempo de consolidarse en el seno de su partido a pesar de la pésima imagen que de él tienen muchos de sus compañeros en el Congreso de la República. Uno de ellos, en diálogo de con este portal no dudó en calificarlo como un “irresponsable, lagarto, mediocre que no tiene valores”.

Respecto a su falta de valores, hubo un pronunciamiento emitido por el comité de ética del Centro Democrático cuya copia reposa en la redacción de LOS IRREVERENTES.

Se trata de un documento de 3 páginas suscrito por los integrantes de dicho comité, Marco Antonio Velilla Moreno, Juan Gómez Martínez y la señora Diana Gedeón.

Los doctores Velilla y Gómez Martínez son personas de las más altas calidades profesionales, morales y humanas, además de ser uribistas a carta cabal.

En el concepto en cuestión, que fue emitido semanas antes de que el Centro Democrático otorgara los avales para las elecciones de congreso que tuvieron lugar en marzo del presente año, frente al caso de Edward Rodríguez Rodríguez, los miembros del comité de ética, transparencia y disciplina concluyeron que “se recomienda su exclusión de la lista por no reunir los requisitos mínimos para ejercer la dirigencia de nuestro partido desde el punto de vista de la ética, y mucho menos de representarnos pues no tiene un código de ruta en su comportamiento ni desde el punto de vista de sus contenidos, y mucho menos en su forma y en su capacidad de adaptarse a una comunidad como el Centro Democrático…”.

Más adelante, los miembros del comité de ética continuaron refiriéndose al congresista Rodríguez Rodríguez aseverando que “se recomienda, su exclusión de la lista por Bogotá a la Cámara de Representantes pues a nuestro juicio no reúne el perfil de transparencia y nivel que debe tener un Congresista del Centro Democrático…”.

Fueron tres las razones por las que el comité de ética del CD recomendó inteligentemente no concederle aval al cuestionado Edward Rodríguez. La primera, por la “posibilidad de que hubiera incurrido en un posible delito contra la administración pública, al declararse impedido de manera extemporánea, en un proceso que adelantaba contra el magistrado del Consejo de Estado, Alberto Yépez Barreiro”.

El segundo motivo llama poderosamente la atención. Los miembros del comité de ética del uribismo encontraron inadmisible la cercanía de Rodríguez con el exdirector del CTI, Danny Julián Quintana. En criterio de los doctores Velilla, Gómez Martínez y la señora Gedeón, “la contratación de un asesor para dicha Comisión de Acusaciones que se le asignó a él, y que presentaría un conflicto de intereses, por sus antecedentes en la Fiscalía General anterior del señor Montealegre-Perdomo (sic)…”.

LOS IRREVERENTES pudieron confirmar por 3 fuentes distintas que se está haciendo referencia a un contrato de prestación de servicios que Rodríguez Rodríguez gestionó a favor de su amigo, Danny Julián Quintana quien en efecto fungió como asesor externo de la comisión de acusaciones de la Cámara de Representantes.

El tercer argumento que invocó el comité de ética del CD para solicitar la exclusión de ese sujeto de la lista por Bogotá son sus “delicadas relaciones que sostiene al interior de las Altas Cortes, con personas que son abiertamente contrarias a la doctrina del Centro Democrático”.

Es cierto y está probado que Rodríguez sostiene contactos con personas de baja estatura moral y que hacen parte de la corte suprema de justicia. Como bien lo resume un dirigente uribista que pidió reserva de su nombre, “ese tipo es un ‘embajador’ ante el cartel de la toga”.

Lo curioso es que la demoledora carta de los integrantes del comité de ética fue desatendida flagrantemente por la directora de ese partido, Nubia Stella Martínez quien hizo caso omiso de las fuertes conclusiones que allí se leen y procedió a otorgarle, con todo entusiasmo, el aval a Rodríguez Rodríguez, quien en privado se pavonea al decir que la directora y la secretaria de esa colectividad, una señora llamada Paola Rivera, “marchan a su ritmo”.

LOS IRREVERENTES buscaron a Edward David Rodríguez Rodríguez para conocer sus comentarios frente a ese documento, pero el parlamentario escogió el camino del silencio.

Indignante que un individuo cuestionado, investigado y que en nada representa ni los valores ni la doctrina uribista, haya sido avalado, a pesar de los cuestionamientos que pesan sobre su nombre. Nadie puede equivocarse: Edward Rodríguez Rodríguez es al Centro Democrático lo que en su momento fue el urbanizador pirata Rafael Forero Fetecua al partido liberal, en su momento considerado como el representante de las peores mañas políticas.

@IrreverentesCol

Publicado: octubre 22 de 2018