Rafael Nieto Loaiza: “Con el decreto 903, el gobierno hizo una monumental operación lavado de activos”

Rafael Nieto Loaiza: “Con el decreto 903, el gobierno hizo una monumental operación lavado de activos”

Rafael Nieto expone sus propuesta contra la corrupción y asegura que como presidente expulsará a la terrorista Tanja de Colombia.

LOS IRREVERENTES. Lleva usted cerca de un mes como precandidato presidencial. Hemos registrado mucho entusiasmo en vastos sectores uribista con su llegada a la campaña. ¿Cómo le ha ido en estas primeras semanas?

RAFAEL NIETO LOAIZA. Muy bien. He encontrado una enorme receptividad en las personas que militan en el Centro Democrático y, para mi sorpresa, también una gran acogida por parte de ciudadanos que no están en el CD, pero que no ocultan su preocupación por el rumbo que ha tomado el país.

Hay conciencia de que las elecciones de 2018 son vitales y que, o se cambia el rumbo y nos alejamos del precipicio por el que estamos bordeando gracias a la alianza entre Santos y las Farc, o efectivamente vamos a terminar viéndonos en el espejo de Venezuela.

L I. ¿Cómo ha sentido a la gente que habita en las regiones?

R N L. He hecho un recorrido por varios departamentos y ciudades en el que he hablado con todos los sectores, pero haciendo énfasis en las clases populares y trabajadoras. Es clarísimo que hay un sector sustantivo de la población que está viviendo por la línea de pobreza. A esas personas hay que darles una solución y hay que mostrarles un compromiso claro.

Pero también he estado trabajando con los empresarios, buscando una fórmula que permita mejorar la inversión y por ende, mejorar el empleo en nuestro país. El resultado de estos primeros días de candidatura es francamente satisfactorio.

L I. Al presidente Santos y a sus adláteres, les fastidia que la oposición le cuente a los colombianos y a la denominada comunidad internacional lo que realmente está sucediendo en nuestro país, alegando que “la ropa sucia se lava en casa”, con lo que pretenden imponer una suerte de veto a las voces críticas. ¿Cuál es su lectura de la situación económica colombiana, que el gobierno no quiere que se conozca?

R N L. La verdad es que fuera del país, el gobierno hace una propaganda muy efectiva. El ejemplo se llama Premio Nobel.

El gobierno no puede pretender que tengamos que quedarnos callados, sobre la base de que “la ropa sucia se lava en casa”. Si ellos exponen dentro de la comunidad internacional todo tipo de teorías y de cifras que no corresponden a la realidad, nuestra tarea es decirle a esa comunidad internacional cuál es la realidad y cuáles son las verdaderas cifras.

Pretender que nos quedemos callados, mientras ellos hacen propaganda afuera, es francamente inaceptable. Por mucho que al presidente Santos y a las Farc les gustara, nosotros no estamos en un régimen autoritario.

Las cifras de la economía son bastante preocupantes. El crecimiento del 1.1% en el primer semestre y una proyección del 1.7% para el año, demuestra que Colombia se está moviendo de manera raquítica. Si no se adoptan correctivos urgentes, es posible que éste y el próximo año sean muy malos en materia económica.

La información que yo tengo, no es que el gobierno esté raspando la olla, sino la olla está desfondada. No hay dónde más encontrar recursos y la situación para el próximo gobierno va a ser francamente alarmante.

L I. El gobierno Santos nos ha demostrado que cuando se ve corto de recursos, no tiene problema en sacudir los bolsillos de la gente, a través del aumento de impuestos.

R N L. Hay una contracción profunda del consumo y esa contracción está íntimamente ligada con la reforma tributaria. El aumento del IVA del 16 al 19% castigó profundamente el bolsillo de los más pobres y de la clase media.

En los sectores más pudientes, se siente un clima de incertidumbre, generado por la polarización política a la que nos ha llevado un gobierno y unas Farc, que irrespetaron la voluntad popular expresada en el plebiscito y por el hecho gravísimo de que la estabilidad jurídica y las reglas de juego claras, desaparecieron del sistema jurídico colombiano.

El resultado se hace evidente con el desincentivo para la inversión.

Por el lado del consumo, las cifras son malas. El panorama es muy malo en materia de inversión. Todo ello se refleja en una pésima cifra de crecimiento.

Debo advertir lo siguiente: si la economía colombiana no crece por encima del 4% ni disminuye el desempleo, ni disminuye la pobreza. Al contrario; por debajo de ese porcentaje, terminará aumentando la cifra de pobreza como efectivamente ha ocurrido en el primer trimestre de este año.

Nieto, en sus primeros días como precandidato uribista a la presidencia

L I. En la profunda radiografía que acaba de hacer no incluyó usted uno de los aspectos que, por supuesto, ha impactado negativamente a la economía colombiana: el saqueo de las arcas públicas durante los casi 7 años de gobierno. El gasto público está disparado a través de la llamada “mermelada”.

Los colombianos están exasperados con la corrupción. ¿Cuál va a ser su política, su propuesta para combatir frontal y efectivamente a los corruptos?

R N L. El primer mensaje: yo no reconozco corruptos buenos. Con esto quiero decir que los corruptos, sin importar a qué partido pertenezcan o con qué ideología se identifiquen deben ser perseguidos, denunciados y llevados a los tribunales. Es fundamental que la sociedad sea capaz de repudiarlos.

Debemos, así mismo, reconstruir el sistema de relacionamiento entre la presidencia de la República y los partidos políticos. Las fidelidades políticas se tienen que construir con base en unas políticas y en unos planes de gobierno compartidos y no con base en “mermelada” y clientelismo.

Otro elemento: hay que disminuir el tamaño del Estado. En días pasados, el presidente Santos anunció que había aumentado la nómina del gobierno central en 25 mil personas. Por ningún lado se ve el resultado positivo de ese aumento de la planta de personal.

En el ministerio de Trabajo, por ejemplo, se dobló el número de empleados. Y no se hizo con el propósito de prestar un mejor servicio, sino para satisfacer las necesidades clientelares. Ahí tenemos una enorme fuente de corrupción.

Sigo con un cuarto punto: el 70% de la contratación en Colombia se hace de forma directa: a dedo y con un único oferente. Eso impide que el Estado pueda obtener mejores precios y mejores servicios, como se tienen con los concursos y las licitaciones.

Entramos entonces a un quinto elemento: al clientelista le conviene profundamente que el ciudadano dependa de la asistencia y de los subsidios del Estado.

Es prioritario, focalizar con especial cuidado y eficacia el gasto del Estado para mejorar las condiciones de los más pobres, con miras a sacarlos de su situación de pobreza, para efectos de que se conviertan en sujetos actuantes y no dependientes de la asistencia estatal.

Todo lo anterior se completa con un enorme esfuerzo dirigido a lograr que la contratación pública se haga en línea y abierta al escrutinio de cualquier ciudadano, con lo que cualquier persona puede hacer la tarea de evaluar y denunciar cuando encuentre que hay elementos que no se ajusten a las reglas.

L I. No son pocas las normas que ha expedido este gobierno que alientan y hasta encubren la corrupción.

R N L. Correcto. No puedo dejar de señalar que este gobierno se adentra en un marasmo de corrupción, cuando a través del decreto 903 de este año hace una operación de lavado de activos de los patrimonios ilícitos de las Farc, permitiéndole a esa organización gozar de su fortuna ilícita, so pretexto de que se utilizará ese patrimonio en el proceso de reincorporación de los guerrilleros.

No conozco antecedente alguno en el que, desde el gobierno, se haya hecho semejante ejercicio de volver lícitos un conjunto de bienes y dineros de origen ilícito.

L I.  Los narcotraficantes y los corruptos tienen muchos parecidos, sobre todo en sus temores. Unos y otros le tienen pánico a la extradición y a que les quiten los bienes adquiridos con dinero mal habido. En los Estados Unidos, a una persona sospechosa de corrupción, de manera preventiva le congelan todos sus activos, mientras se determina cuáles de ellos son de origen ilícito. ¿No es hora de que Colombia adopte medidas de confiscación de bienes de los corruptos de manera previa a que se produzca una sentencia penal?

R N L. Usted se acordará que la primera entrevista que yo di después de anunciar mi precandidatura a la presidencia, que fue a LOS IRREVERENTES, dije que hay que recuperar la figura de la extradición.    

En aquella entrevista le manifesté que estoy dispuesto a extraditar a cualquiera que violara leyes internacionales. En esa posición me encuentro también respecto de la corrupción.

La extradición es una herramienta fundamental en la lucha contra los corruptos, por el delito de lavado de dinero y un conjunto adicional de actividades ilegales de carácter transnacional.

En este gobierno hubo una involución en la aplicación de la ley de extinción de dominio. Es fundamental volver a darle herramientas a esa norma que es de gran importancia.

A mí no me molesta la idea de confiscar los bienes de los corruptos antes de que se produzca un fallo judicial, pero le voy a manifestar una preocupación: si ese poder queda en manos administrativas, ocurrirá que va a ser utilizado para perseguir a la oposición. Terminan señalando como corrupto a alguien de la oposición y le incautan su patrimonio.

Esa medida es posible, siempre y cuando sea aplicada por funcionarios judiciales.

L I. Cierro esta entrevista cambiándole abruptamente de tema. Hace unos días, en la feria de normas emitidas vía Fast Track y de decretos que suscrito el presidente de la República, se aprobó uno que crea una “visa especial” para aquellos extranjeros que hacen parte de las Farc, que podrán vivir en Colombia sin temor a ser perseguidos por la justicia. Los beneficiarios son criminales con solicitudes de extradición y contra quienes pesan circulares rojas de Interpol. Concretamente: ¿Si usted es presidente de la república, mantendrá esa norma que convierte a Colombia en un refugio seguro para terroristas, o la derogará?

R N L. No tenga la menor duda de que derogaré esa norma jurídica y expulsaré del país a aquellos extranjeros que, con cualquier pretexto, hayan cometido crímenes en Colombia, así hayan sido parte de las Farc.

Una cosa es que la sociedad colombiana pueda ser generosa con otros colombianos y aceptar que tengan algún tipo de beneficio y otra muy distinta que aquello se extienda a unos extranjeros.

Ese tipo de personas son indeseables y no las podemos tolerar.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 13 de 2017