Quien no conoce su historia, está condenado a repetirla, dice aquella frase histórica. Y mucho de razón tiene, pues nosotros, el pueblo caucano y colombiano padecemos de deterioro de la memoria, y por ello incurrimos en errores ya vividos y superados.

En Colombia sí que somos expertos en caer en falencias ya vividas. Por eso es importante que cada día, todos nosotros, recordemos las actuaciones nocivas (confirmadas) que se han cometido durante este gobierno en beneficio propio o el de Farc, principal aliado, y en deterioro de la institucionalidad y la democracia.

Mientras en muchos países del mundo la corrupción ha llevado a la destitución o dimisión de sus mandatarios, en Colombia nos podemos “jactar” (infortunadamente), del proceso ocho mil, en donde dineros del narcotráfico permearon la campaña y presidencia de Ernesto Samper, y en donde nunca existió consecuencia jurídica o política alguna. Fueron cuatro años donde el gobierno estuvo empeñado a las mafias.

Hoy por hoy, el caso Odebrecht tiene en apuros a varios dirigentes de todo el continente, pues sus campañas y/o gobiernos estuvieron cargados de maletines de cuero con miles de dólares dentro. Hasta el momento se sabe que 2.4 millones de dólares ingresaron a las campañas de Santos, en 2010 y 2014. Esta noticia, en cualquier otro país del mundo hubiese generado la renuncia inmediata por parte del responsable, llámese presidente, jefe de gobierno, ministro, senador, etc.

En Colombia el pueblo critica desde las redes sociales, pero en las calles no se escucha una sola voz de protesta. Y qué decir del gobierno nacional, quien con cinismo dice que a la multinacional brasileña le fue como a “perro en misa”, pero al parecer ese perro (Odebrecht) se llevó todo el vino y las hostias de la misa, a cambio de dar una limosna de unos cuantos millones de dólares.

El CNE es famoso por ser inoperante, pero los colombianos confiamos y no perdemos la esperanza en que en esta oportunidad actúe; este ente no puede permitir que pase de agache el Partido de la U, partido que avaló al hoy presidente, y quien no debería poder participar en los próximos comicios electorales en lo que respecta a presidencia (lo dice la norma).

Por otro lado, genera escozor nacional la respuesta del presidente Santos ante el escándalo de sus campañas, quien mediante un vídeo defectuoso de audio e imagen publicado en su cuenta de Twitter, expresó “me acabo de enterar”.  Una respuesta un tanto más moderna de la ya popular “todo fue a mis espaldas”. Si el presidente está seguro de su “pulcritud”, que renuncie a cualquier prescripción que pudiese llegar a existir por parte de los diferentes entes que adelantan investigaciones, esto sería lo mínimo, pues lo que el pueblo colombiano realmente pide a gritos es su renuncia inmediata.

Ni un día de olvido para los corruptos, sin distingo político o ideológico; ni un día de olvido para esos que derrochan y hurtan los dineros de los contribuyentes, el erario se debe respetar y blindar.

P.D. Dejo el link de un escrito donde el autor es el hoy presidente Santos. Como quien dice: píldora para la memoria (Ver Cuando no se puede gobernar).

@AndresSaavedra_

Publicado: marzo 16 de 2017