Sí, ni se le ocurra pensar que las Farc nos pueden hacer conejo, a Juan Manuel Santos el primero,  y hacerse al poder en pocos años, después de recibir las 31 emisoras, las curules gratis en el Congreso y todo ese paquete de regalos que les diseñaron en La Habana con la anuencia del gobierno de Raúl Castro…

Bueno, no le puedo negar, que las Farc tienen como aliados ideológicos a varios representantes de las familias dueñas de Colombia, empezando por el nunca bien ponderado Enriquito. Ahí le doy la razón…

¡A ver, pues, le bajamos el tonito! No me hable de tenerles que pedir el favor a los comandantes de esa agrupación subversiva de que agachen la cabeza y le pidan perdón a la sociedad en pleno, no sólo a las víctimas de sus atrocidades. ¡Qué abuso el suyo!

¡Por favor! No me falte al respeto cuando me hable de Justicia, diciéndome que los comandantes narcoterroristas de las Farc deberían pagar cárcel, mínimo 5 años, pues muchos de ellos cometieron delitos de lesa humanidad a lo largo de su prolongada carrera en las filas de la subversión. Y mucho peor, que ojalá los extraditaran como a los paramilitares… ¡Cómo se lo ocurre!

No, pobrecitos, no ve que están a punto de hacer dejación de las armas; eso sí, no sabemos cuándo ni dónde ni cómo… Pero tranquilo, que hay que creerle al presidente, siempre tan cumplidor de su palabra…

¡Oiga, Usted cómo es de fastidioso! ¿Qué tal? Dizque recordándome que hay miles de campesinos que serán expulsados de sus tierras, con la excusa de que los lugares donde viven pertenecen a las Farc…

Mejor cierre esa boquita, no vaya a decir nada, que los negociadores plenipotenciarios  no sabrán qué decirle a la prensa internacional después, porque si eso llega a pasar, se les cae el tinglado enterito, y no habrá CPI que valga…

¿Usted quién se cree al decir que la reforma tributaria de fin de año es un verdadero despropósito, y debe ser traída al debate del plebiscito? ¡Faltaba más! A ver si aprende la tradición colombiana: ¡los gobiernos estilo Santos, tienen todo el derecho de hacer lo que les dé la gana con la plata de los colombianos! (Y no me levante la voz).

No, mejor dicho, ahora creyente y mojigato: ¡retrógrado! ¿Cuál es el problema con que en Colombia se imponga la ideología de género? Seamos precisos: las marchas del 10 de agosto le molestaron al gobierno, lo hicieron recular, pero en el fondo, le entraron por un oído y le salieron por el otro…

Fíjese, Gina sigue ahí en su puesto, y para completar, a través de Bienestar Familiar empezaron la persecución soterrada contra la Iglesia Católica, pues con la excusa de hacer cumplir la Ley, terminaron haciendo visitas a 54 fundaciones que trabajaban con niñez desamparada, porque, entre otras razones, no le jalaron a enseñar las cartillas aquellas de Colombia Diversa… En fin, muchas de esas fundaciones tuvieron que cerrar, dejando a los niños en manos del Estado…

Repito: ¡ni se le ocurra pensar! O terminaré creyendo que usted es enemigo de la Paz.

Con todo respeto: ¿El acuerdo de La Habana es el mejor posible o debe ser renegociado? ¿Les pareció justa la pregunta propuesta por el gobierno para el Plebiscito? ¿No era mejor el verbo aprobar que el verbo apoyar? ¿Por qué aparece la palabra Paz en lugar de la palabra Acuerdo?

Pensemos las consecuencias reales del plebiscito del 2 de octubre. Por eso, #YoVotoNo

 

@tamayocollins