Si algo ha pasado por la cabeza de los colombianos durante los últimos años han sido las palabras guerra y paz, estas muy mal manejadas y desconceptualizadas, porque nuestra realidad nos muestra que no existe ni una ni la otra.

El gobierno de Juan Manuel Santos nos metió en un juego muy peligroso, decir que iba a lograr la paz por cuenta de firmar un acuerdo con una cúpula vetusta de guerrilleros que hacía mucho tiempo no vivían en el monte si no en Caracas acogidos por la dictadura chavista,  y que verdaderamente no tenían el suficiente mando y credibilidad dentro de las Farc, esto nos llevó a que hoy en día mas de la mitad de los guerrilleros rasos hayan migrado para otras organizaciones y que las Farc se haya reinventado a través de las mal llamadas disidencias.

Muchos recursos económicos de los colombianos se mal gastaron haciéndonos creer que se iba a firmar la paz, cuando la realidad era que se estaban negociando todo menos la paz, en los acuerdos de La Habana el gobierno se puso rodilleras en vez de pantalones y entregó por esa falsa paz mucho mas de lo debido, hoy sufrimos las consecuencias de ver a unos bandidos como congresistas, con una justicia hecha a la medida de ellos que no funciona, y dando clases de moral como si fueran unos angelitos. Claro que bajaron durante los últimos años los ataques terroristas, las bajas del ejercito y la guerrilla, es un hecho lógico cuando el Estado deja de atacar a los bandidos y les deja en camino despejado para traficar y malandrear.

Para lograr todo esto se inventaron que Colombia tenía que parar una guerra de mas de 50 años, guerra totalmente inexistente, que haya siete mil delincuentes alzados en armas delinquiendo y un Estado defendiendo el estado de derecho no es guerra, es lo que las leyes le dicen que deben hacer las fuerzas militares y de policía.

Hoy en día por cuenta del cruel acto terrorista perpetrado por el ELN en la Escuela general Santander donde estalló un carro bomba y mató 20 estudiantes y dejó mas de 60 heridos volvimos a lo mismo, se dice que vamos a volver a la guerra y que vamos a perder la paz, yo vuelvo y les repito que paz no hay y que defender la institucionalidad no es volver a la guerra.

Los grupos al margen de la ley no se calman con negociaciones mientras existan esas cantidades de billetes tan enormes producto de la minería ilegal y del narco tráfico, estos grupos que en algún momento de su existencia tenían ideología hoy en día son una bacrim mas, no les interesa la negociación para reincorporarse a la sociedad si no para sacar provecho de ese anhelo que tenemos los colombianos.

Celebro el discurso del pasado viernes del presidente Iván Duque donde no le tembló la mano para acabar la farsa de la negociación con el ELN y dar la lucha contra el terrorismo, aparecerán muchos de los negociantes de la paz que se han enriquecido con estos procesos a darle palo y a pedirle que no rompa el diálogo, no se si afortunada o desafortunadamente en este gobierno hay claridad que con terroristas no se negocia.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: enero 21 de 2019