Si le gustan las personas de su mismo sexo, ese es problema suyo. Vívalo con respeto, en la intimidad de su realidad. Ese es asunto de cada pareja, no del resto de mortales que compartimos ciudad con los implicados en esa relación, respetado miembro de la comunidad LGBTI. Una pregunta sencilla: ¿A usted y su pareja les importamos un bledo el resto de personas que vivimos en el mundo? ¿Los heterosexuales existimos para ustedes?

Hablemos sin maricadas: tanto usted como cualquier otro ciudadano, debe pagar impuestos. En esos formatos no hay género, sólo fechas y montos, amén de una lista interminable de bancos donde se puede cancelar. (Una  calamidad, pero así es ese asunto, no de otra manera. ¿De acuerdo?).

Conciudadano, créame que la pasión humana es algo que nadie desconoce, pero eso de andar agarrando el pene o la vagina de su pareja, en un lugar público donde habitualmente están presentes personas de todas las edades, incluyendo niños, digamos un centro comercial o un restaurante, no luce. Es mera cuestión de elemental urbanidad.

De hecho, ese tipo de actos, cuando se hacen en público, violan el Código de Policía. Sí, yo sé que le molesta el reclamo, pero qué le vamos a hacer, es la ley; y si nos da por irrespetarla, caemos en el caos y del caos podríamos saltar a una situación insostenible, donde seríamos testigos de actos que se salen de cualquier límite, donde algunos, Dios no lo quiera, no tendrían inconveniente en disparar para hacer valer sus derechos. Casos se han visto a lo largo de la historia. A mí no me gusta eso, pero “la rebelión es lícita cuando la tiranía es insoportable”.

Sí, respetado miembro de la comunidad LGBTI, hablamos de la tiranía que nos están imponiendo las minorías sexuales al interior de la sociedad. Siendo racionalmente conscientes de la condición de ciudadanos que tanto usted como yo compartimos, de verdad, haga lo que le dé la gana con su pareja, pero en privado. Es su derecho.

Una última observación. Dentro de su comunidad hay ciudadanos que cumplen con la ley, son excelentes empresarios, magníficos hijos y profesionales destacados. La inmensa mayoría de ellos jamás ha cometido actos inapropiados en público ni ha participado en escándalos. Simplemente, porque son seres humanos inteligentes y correctos, que actúan con prudencia y manejan sus relaciones íntimas en la privacidad y con el decoro que merecen.

Por lo tanto, no es con “Furia Marica” y mucho menos con besatones inanes (si no conoce la palabra, búsquela en el diccionario), que se construye una sociedad conformada por ciudadanos que, en medio de sus diferencias, dan la batalla por avanzar en la vida todos los días. 

Con todo respeto: Que las minorías LGBTI dejen de imponer “sus derechos”, pasando por encima de los derechos de las personas heterosexuales. Les recuerdo que todos pagamos impuestos.

@tamayocollins

Publicado: abril 24 de 2019