Uno de los primeros y más importantes respaldos que tuvo el presidente electo de los Estados Unidos fue el del líder republicano Newton “Newt” Gingrich quien como miembro de la Cámara por el estado de Georgia se convirtió en uno delos dirigentes con mayor relevancia del ala conservadora de la política estadounidense.

Gingrich en las elecciones presidenciales de 2012 corrió como precandidato de su partido y se erigió como el rival con mayor peso de Mitt Romney quien al final se alzó con la nominación republicana.

Se trata de un político veterano que llegó al capitolio estadounidense en 1979 donde estuvo hasta el año 2009.

Como precandidato republicano a la presidencia, Gingrich enfocó buena parte de su discurso en la lucha contra el terrorismo. Fue célebre un discurso suyo pronunciado en el estado de New Hampshire en el que propuso la suscripción de una nueva convención de Ginebra enfocada en la lucha contra el terrorismo: “Pienso que debemos proponer una Convención de Ginebra para combatir el terrorismo. Una convención que diga bien claro que aquellos que peleen fuera de las leyes de la guerra, aquellos que usan armas de destrucción masiva y aquellos que tengan como objetivo a los civiles se les aplique una serie de reglas completamente diferentes que nos permitan defender a la civilización y derrotar a la barbarie”, aseguró el líder republicano.

Cuando en el establecimiento republicano veían con desprecio a Donald Trump y asumían su aspiración presidencial como un chiste, Newt Gingrich se apartó y anunció su respaldo decidido al magnate que recientemente se impuso en las elecciones presidenciales.

Diariamente, Gingrich compareció ante los medios de comunicación, particularmente en Fox News para defender y explicar el discurso de Trump, hecho que le valió ser reconocido ante la opinión pública como uno de los más destacados escuderos de la campaña republicana por la Casa Blanca.

Confirmado el triunfo de Trump, el nombre de Gingrich ha estado en boca de los más reputados analistas políticos. Muchos de ellos coinciden en que éste será el secretario de Estado del nuevo gobierno, con lo que en sus manos estará la responsabilidad de delinear la política exterior del presidente Donald Trump.

Es un hombre de mano firme y no lo oculta. Luego de los atentados terroristas en la ciudad de Paris en noviembre de 2015, Gingrich dijo que los musulmanes residentes en los Estados Unidos deben ser evaluados para efectos de determinar quiénes comparten las tesis fundamentalistas y proceder a su deportación inmediata: “lo diré de manera franca y tan directa como sea posible. La civilización occidental está en guerra. Debemos evaluar a todos las personas con pasado musulmán y si esas personas creen en la sharia, deben ser deportadas”, manifestó en una entrevista concedida a Fox News.

El pasado 12 de octubre un mes antes de las elecciones, en un reportaje con el periodista conservador Sean Hannity, Gingrich fustigó a la candidata demócrata al decir que “al final el pueblo norteamericano no elegirá a alguien que sueña con abrir la frontera sur de nuestro país (frontera con México) a 600 millones de personas, a asesinos de las maras salvatruchas, traficantes de drogas mexicanos y traficantes de drogas colombianos”.

Así mismo, respecto del proceso de paz entre el gobierno colombiano y las Farc, Gingrich no ocultó sus críticas cuando el secretario de Estado John Kerry se reunió con la cúpula de la banda terrorista Farc en la ciudad de La Habana.

Gingrich y Uribe, dos viejos amigos

Entre el presidente Álvaro Uribe y el muy seguro próximo secretario de Estado Newt Gingrich existe una estrecha y añeja relación de amistad que se afianzó aún más en diciembre de 2010 cuando la prestigiosa fundación The Americano asentada en la ciudad de Washington y en cuya junta directiva participa Gingrich decidió concederle a Uribe la “Medalla de la Libertad” en reconocimiento por su lucha contra el terrorismo.

En palabras de Gingrich, “Uribe ha sido un defensor de la democracia, de la libertad y de la civilización occidental”.

A partir de enero del próximo año, cuando la política estadounidense toma un nuevo rumbo, seguramente los amigos de Uribe en el nuevo gobierno como es el caso de Newt Gingrich consultarán y tendrán en cuenta sus opiniones para el reenfoque que se le dará a las relaciones de los Estados Unidos con Colombia.

@IrreverentesCol